Los mercados internacionales del petróleo registraron este miércoles una de sus caídas más pronunciadas de las últimas semanas, luego de que señales de normalización en el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz redujeran las preocupaciones sobre posibles interrupciones en el suministro mundial de crudo.
El precio del Brent, referencia para gran parte del comercio internacional de petróleo, cerró la jornada en USD 73,74 por barril, tras retroceder USD 3,34, equivalente a una caída del 4,3%. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), principal referencia del mercado estadounidense, finalizó en USD 70,34 por barril, con una baja de USD 2,87 o 3,9%.
La corrección llevó a ambos indicadores a sus niveles más bajos desde antes de la escalada del conflicto que involucró a Estados Unidos, Israel e Irán, una situación que durante varios meses mantuvo en alerta a los mercados energéticos internacionales.
Durante la sesión, el Brent llegó a tocar un mínimo intradía de USD 73,12 por barril, su menor cotización desde finales de febrero. El WTI también alcanzó niveles no observados desde comienzos de marzo, llegando incluso a perforar momentáneamente la barrera de los USD 70 antes de recuperar parte de las pérdidas hacia el cierre de la rueda.
La principal razón detrás del descenso fue la mejora en las perspectivas de navegación comercial en el estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes del planeta para el transporte de petróleo y gas. La recuperación gradual del tráfico en la zona redujo el temor de los inversores a una interrupción prolongada de los envíos energéticos provenientes del Golfo Pérsico.
Durante los momentos de mayor tensión geopolítica, las cotizaciones llegaron a dispararse debido al riesgo de bloqueos o ataques que afectaran el flujo de hidrocarburos hacia los mercados internacionales. En ese contexto, algunos analistas llegaron a advertir sobre la posibilidad de que el petróleo superara ampliamente los USD 100 por barril si la crisis se profundizaba.
Sin embargo, la evolución reciente de los acontecimientos ha contribuido a moderar esas expectativas y a devolver parte de la estabilidad al mercado energético global.
La caída de los precios representa una señal positiva para las economías importadoras de combustibles, ya que una reducción sostenida del valor del petróleo suele aliviar costos de transporte, logística y producción, además de disminuir presiones inflacionarias asociadas al encarecimiento de la energía.
Pese al retroceso observado en las últimas jornadas, los analistas continúan monitoreando de cerca la situación en Medio Oriente, una región que sigue siendo determinante para el equilibrio energético mundial y cuya estabilidad continúa influyendo directamente en la evolución de los precios internacionales del crudo.




