Las recientes declaraciones del expresidente del Instituto de Previsión Social (IPS), Benigno López, publicadas por el medio La Tribuna, volvieron a colocar bajo la lupa el funcionamiento del fideicomiso constituido para financiar obras hospitalarias de la previsional y el papel desempeñado por el Banco Atlas como entidad fiduciaria.
Los dichos de López adquieren especial relevancia en momentos en que el Ministerio Público investiga el manejo de los recursos destinados originalmente a la construcción y ampliación de hospitales estratégicos para el sistema de salud previsional.
Según explicó el ex titular del IPS, el fideicomiso no fue concebido como un simple mecanismo de custodia de fondos, sino como una estructura financiera en la que los recursos debían generar rendimientos en beneficio del patrimonio fideicomitido. De acuerdo con sus declaraciones, el contrato contemplaba una fórmula de remuneración vinculada a la política monetaria, de modo que los fondos depositados produjeran intereses durante su administración.
La afirmación introduce un elemento adicional al debate. Si el esquema fue diseñado para generar rentabilidad a favor del IPS, surge la interrogante sobre cuál fue el rendimiento efectivo obtenido por los más de G. 828.800 millones administrados durante la vigencia del fideicomiso y cuánto de esa rentabilidad terminó efectivamente acreditándose a favor de la previsional.
Las declaraciones de López contrastan con manifestaciones realizadas por autoridades actuales del IPS, quienes señalaron que el Banco Atlas podía mantener temporalmente importantes volúmenes de recursos provenientes de aportes obrero-patronales sin que ello implicara el pago de intereses a favor de la institución.
La controversia adquiere mayor relevancia considerando que el propio ex presidente del IPS reconoció que la incorporación del denominado “Punto 5: Otros centros de salud” tuvo como objetivo flexibilizar el uso de los recursos originalmente asignados a determinados proyectos hospitalarios. Diversas auditorías e investigaciones posteriores concluyeron que gran parte de los fondos terminaron siendo destinados a objetivos distintos de los inicialmente establecidos.
Ante este escenario, especialistas consideran que una de las cuestiones centrales que deberá esclarecer la investigación fiscal es determinar cuál fue la rentabilidad generada por los fondos administrados, cómo se distribuyeron esos rendimientos y si el esquema produjo algún beneficio económico para el fiduciario que no se tradujo en ventajas equivalentes para el IPS.
La discusión ya no se limita únicamente al destino de los desembolsos realizados durante la ejecución del fideicomiso. También se extiende a la administración financiera de los recursos y a la eventual existencia de diferencias entre los beneficios obtenidos por la entidad fiduciaria y los resultados efectivamente percibidos por la previsional.
Las declaraciones de Benigno López agregan así un nuevo elemento a una investigación que busca determinar las responsabilidades derivadas del manejo de uno de los mayores fideicomisos constituidos con recursos del IPS.
El caso continúa bajo análisis del Ministerio Público, que deberá establecer si existieron irregularidades en la ejecución del contrato, en la utilización de los recursos y en la administración financiera del patrimonio fideicomitido.



