El sector privado paraguayo comienza a mostrar señales de mayor confianza en el desempeño de la economía. Aunque el optimismo todavía no se instala plenamente, los últimos datos del Indicador de Expectativas Empresariales (IEE) reflejan una recuperación moderada que permite al empresariado mirar los próximos meses con mejores perspectivas que las observadas a comienzos del segundo trimestre.
El informe correspondiente a mayo de 2026, elaborado por la Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Paraguay (CNCSP), registró un nivel de 49,83 puntos, superando levemente los 49,68 puntos alcanzados en abril. Si bien el índice permanece por debajo del umbral de los 50 puntos que marca el terreno optimista, la evolución mensual revela una tendencia favorable y una recuperación de la confianza perdida durante el mes anterior.
Los resultados muestran una economía que avanza a distintas velocidades según el sector analizado. Las actividades vinculadas al sistema financiero y al comercio lideran la mejora de las expectativas, mientras que otros rubros continúan enfrentando desafíos que limitan una recuperación más acelerada.
El sector financiero se posicionó como el más optimista del país al alcanzar 50,33 puntos, convirtiéndose en el único segmento con una percepción claramente positiva sobre la evolución de los negocios. Muy cerca se ubicó el comercio, que logró superar la barrera de los 50 puntos gracias a una mejora sostenida en sus indicadores de actividad y perspectivas futuras.
Precisamente el comercio se convirtió en el principal impulsor del repunte registrado durante mayo. Las empresas del sector reportaron mejores niveles de ventas en comparación con meses anteriores y, además, mostraron una expectativa más favorable respecto al comportamiento de la demanda durante el resto del año.
La mejora también se refleja en la planificación de compras y abastecimiento. Los comerciantes incrementaron sus previsiones de pedidos a proveedores, una señal que suele interpretarse como un indicador adelantado de crecimiento económico, ya que anticipa una mayor actividad comercial en los meses siguientes.
Otro dato relevante del informe está relacionado con el empleo. Luego de varios meses de cautela, los sectores de comercio y transporte lograron abandonar la zona de expectativas negativas respecto a la contratación de personal. Aunque todavía no se observa una expansión significativa del mercado laboral, las empresas parecen haber dejado atrás los temores de reducción de plantillas y comienzan a proyectar escenarios más estables.
No obstante, el panorama no es uniforme. A pesar de liderar el índice general, el sector financiero mostró una leve moderación en sus expectativas vinculadas al empleo, lo que evidencia que la recuperación de la confianza no necesariamente se traduce de inmediato en nuevas contrataciones.
En materia de precios, las empresas proyectan un escenario relativamente estable. La mayoría de los sectores redujo sus expectativas de ajustes, reflejando una menor presión inflacionaria en el corto plazo. La excepción vuelve a ser el comercio, donde existe una mayor predisposición a realizar modificaciones de precios en función del comportamiento esperado de la demanda.
Entre los sectores que continúan enfrentando mayores dificultades aparece la construcción. Las empresas constructoras identifican las restricciones financieras como el principal obstáculo para desarrollar nuevos proyectos, una situación que sigue condicionando la expansión de una actividad considerada estratégica para la generación de empleo e inversión.
El mercado inmobiliario también registró señales de moderación. Aunque mantiene una percepción equilibrada sobre la situación actual, sus expectativas futuras mostraron una corrección respecto a meses anteriores, reflejando una postura más prudente frente a la evolución del negocio.
Los resultados del IEE permiten observar un escenario de transición. El empresariado paraguayo aún no alcanza niveles de optimismo consolidado, pero las señales de recuperación son cada vez más visibles. El fortalecimiento del comercio, la resiliencia del sector financiero y la estabilización de las expectativas laborales configuran un contexto más favorable para la actividad económica.
La consolidación de esta tendencia dependerá ahora de factores como la evolución del consumo interno, las condiciones de financiamiento, la estabilidad macroeconómica y la capacidad de mantener un entorno que incentive la inversión y la generación de nuevos negocios. Por el momento, el mensaje que transmite el sector privado es claro: la confianza comienza a recuperarse y la economía muestra señales de estar dejando atrás una etapa de mayor incertidumbre.




