Nicolás Morás es periodista y está orgulloso de serlo. 15 años ejerciendo en prensa y TV descansan en el bolsillo, con su carnet de la Asociación de Periodistas de España.
En los últimos se ha consolidado como una de las voces más influyentes de YouTube en español con más de 760.000 suscriptores y 200 millones de visitas totales en su canal Los Liberales.
Tras educar a 2 mil estudiantes en la plataforma educativa Academia Libertaria, con la ayuda de figuras como el economista Diego Giacomini, ex socio del presidente argentino Javier Milei, Morás se ha consolidado como el principal divulgador del anarcocapitalismo en el mundo hispano tras el salto de Milei a la política. Desde una perspectiva radical, inspirada en autores antiguos como Thomas Paine, Gustave de Molinari o Lysander Spooner, Morás defiende el mercado libre como la única democracia verdadera: un espacio de elección voluntaria y cooperación sin imposición estatal. Su voz incómoda, que critica con igual rigor a la izquierda y a la derecha cuando se alejan de la libertad individual, lo ha convertido en referente indiscutido para miles de jóvenes emprendedores inconformes en la región. Aunque la cosa está repartida. Según las métricas, los hispanos en Estados Unidos, de mediana edad y alto poder adquisitivo, son su público principal.
Paraguay como refugio e inspiración
En Paraguay, donde reside por segunda vez desde 2021 tras un violento asalto vinculado a la política bajo el gobierno de Alberto Fernández, Morás no solo encontró refugio, sino la inspiración para su segundo canal, El Milagro Paraguayo. Radicado en Asunción ya en 2013-2016 —donde fue gerente de marketing de una productora de orquídeas y disertó en la UNA a través de Estudiantes por la Libertad—, acuñó en 2014 el concepto que hoy sacude el debate en medios argentinos como El Cronista, Ámbito, Clarín o La Nación: “El Milagro Paraguayo”: un país de Estado reducido, economía que lidera todos los récords y disciplina fiscal con paz social. “Aplica hace dos décadas lo que otros prometen” sentencia Morás. Su documental “Paraguay es el mejor país del mundo”, con más de 80.000 visualizaciones, es una narrativa persuasiva y nada politizada que ha seducido a inversores extranjeros de alto prestigio, muchos de ellos cada vez más identificados con la idea de que destinos como Europa y Estados Unidos se están volviendo peligrosos en tiempos de guerra, incertidumbre y obsesión regulatoria. Como presidente del Club AMA-GI, Morás lidera un espacio exclusivo orientado precisamente a ellos.

Casos emblemáticos y acción concreta
Dos casos emblemáticos ilustran que se consolidó como el principal difusor extranjero de las ventajas económicas de nuestro país. Pablo Genta, ex director de ingeniería de Saudi Aramco en Bahréin, abandonó Oriente Medio tras 25 años allí con su familia y se instaló aquí, atraído por el Corredor Bioceánico y el documental de Nicolás, que su cuñado ya le había enviado tras mudarse a Asunción. “Sí, yo quería moverme, venía estudiando y Víctor fue tan amable de darme el video que me terminó de convencer, no sé si estaría vivo si seguía allá”, confesó, y hoy actúa como consultor en infraestructuras, entusiasmado con las oportunidades de crecimiento. “No hay muchos países en el mundo que crecieron casi 7 puntos en 2025”, te diría.
Asimismo, el gran maestro Francisco Vallejo Pons, cinco veces campeón y considerado el mejor ajedrecista de la historia de España, resolvió un conflicto fiscal en su país y eligió Paraguay: “Me gusta la carne, la gente, la cultura de la tranquilidad. Renuncia un ministro y tu ni te enteras porque no te afecta. Estás en tu casa tomando todo el aire acondicionado que puedas. En España no puedes, re lo regulan. Te regulan tus mascotas, cuántas gente puedes llevar en el coche, cuántos coches puedes comprar en un año, macho, es que no se puede vivir así. Uno duda mucho de un País desconocido, pero si un tío que lleva años desenmascarando a todos los villanos del la fauna política te dice que un país mola, le hice caso y aquí estoy. Y llevo para dos años y estupendamente”.
Morás no vende un paraíso utópico. Reconoce imperfecciones —como la corrupción judicial, que él mismo enfrenta en un caso mediático con su ex pareja Antonella Arámbulo—, pero resalta que la sociedad civil paraguaya y la prensa libre empujan por transparencia. Recientemente nombrado director de operaciones comerciales de la Cámara del Cannabis Industrial del Paraguay (CCIP), combina su militancia libertaria con acción concreta: promueve negocios legales que generan empleo y divisas.
Una voz libertaria con proyección regional
Su narrativa trasciende lo económico. Incorpora factores culturales —valores tradicionales, libre comercio y rechazo al intervencionismo Woke— que hacen de Paraguay un refugio para quienes priorizan la autonomía. Paradójicamente, él mismo no se define como conservador: defiende el matrimonio igualitario, la legalización de drogas y la separación Estado-religión, pero critica cómo el progresismo tergiversó causas liberales y es un ácido crítico de los lobbies trans, ecologistas “que encubren el clásico Divide y Vencerás”.
Morás observa 400 edificios en construcción en Asunción, muchos impulsados por sus seguidores. Y concluye con optimismo histórico: tras la Guerra de la Triple Alianza, Paraguay se reconstruyó sin odio y fundamentalmente gracias a sus privados, no a sus gobiernos. Hoy, empresarios argentinos, brasileños y uruguayos llegan llenos de esperanza y no quieren irse de aquí.
En un continente marcado por el estatismo, la voz de Morás —periodista de investigación con trayectoria en Infobae, Libertad Digital y denuncias famosas como el caso Pegasus, o los vínculos de Espert con el narcotráfico, que derivaron en su renuncia como Jefe de diputados en Argentina— refuerza el Milagro Paraguayo como modelo real. Para inversores globales, su mensaje es claro: Paraguay no solo crece; gente como nosotros está acá gozando de la libertad que allá te están robando.




