En una noche que dejó más dudas que certezas, Cerro Porteño empató 1-1 ante Palmeiras en La Nueva Olla, en un partido que volvió a desnudar el enorme complejo psicológico que el conjunto azulgrana tiene cada vez que enfrenta al gigante brasileño.
El punto sirve en la tabla, sí, pero futbolísticamente volvió a quedar la sensación de que Cerro se achica demasiado cuando tiene enfrente a un rival de jerarquía.
El primer tiempo fue directamente vergonzoso por parte del equipo de Ariel Holan. Cerro regaló la iniciativa desde el arranque y prácticamente observó cómo Palmeiras manejaba el partido como si estuviera jugando en el patio de su casa. Los brasileños movían la pelota con absoluta tranquilidad, encontraban espacios por todos lados y llegaban con facilidad ante un equipo azulgrana totalmente pasivo, partido al medio y hasta temeroso. Parecía que el local había entrado a la cancha resignado a sufrir.
El 1-0 llegó a los 33 minutos y fue absolutamente merecido. Tras una gran jugada colectiva de Palmeiras, Jhon Arias apareció prácticamente debajo del arco para empujar la pelota y reflejar en el marcador una superioridad que ya era aplastante. Incluso el gol terminó siendo poco premio para el “Verdão”, que perfectamente pudo irse al descanso con una diferencia mucho mayor. Cerro no generó absolutamente nada en ataque y pasó toda la primera etapa sobreviviendo.
Pero el segundo tiempo mostró otra cara. Palmeiras salió dormido, quizás demasiado confiado, creyendo que Cerro jamás se animaría a adelantarse unos metros. Y ahí apareció, por fin, algo de orgullo azulgrana. El Ciclón comenzó a disputar el partido con otra actitud, presionó más arriba y tuvo largos pasajes de dominio. La recompensa llegó a los 71 minutos, cuando Juan Iturbe sacó un remate potentísimo que terminó desviándose en el arquero Carlos Miguel antes de entrar al arco para el 1-1.
Sin embargo, cuando parecía que Cerro debía ir decididamente por la victoria, volvió el miedo. El equipo retrocedió otra vez, Palmeiras despertó y retomó el control del encuentro generando varias situaciones claras para volver a ponerse arriba. Y ahí quedó expuesto el gran problema de este Cerro: el miedo irracional que siente ante Palmeiras. Mientras no supere ese complejo de inferioridad, será imposible imaginarlo peleando realmente cosas importantes en la Copa Libertadores.




