El tratamiento informativo del diario Última Hora sobre el gasto salarial de la Municipalidad de Asunción vuelve a quedar bajo cuestionamiento, esta vez por una comparación que, lejos de aclarar, distorsiona la realidad. El medio afirmó que la actual administración encabezada por Luis Bello destinó G. 54.000 millones más en salarios que la gestión anterior de Óscar Rodríguez, pero omite un dato clave que altera por completo la interpretación: el pago de aguinaldos.
Según los propios gráficos difundidos por el medio, en diciembre de 2024 la gestión de Rodríguez habría ejecutado G. 64.817.693.204 en salarios, mientras que en diciembre de 2025 la administración de Bello alcanzó G. 132.210.631.223. A simple vista, la diferencia parece abultada. Sin embargo, el análisis se vuelve engañoso cuando se deja de lado un elemento determinante: en diciembre de 2024 no se pagaron los aguinaldos de forma completa.
El propio historial periodístico de Última Hora contradice su planteamiento actual. En su artículo titulado “Intendente se jacta de pagar aguinaldo, pero no todos cobraron aún”, el medio documentó que durante la gestión de Rodríguez hubo retrasos y pagos incompletos del beneficio a funcionarios y jubilados. Es decir, el gasto de diciembre de 2024 no reflejó una ejecución plena de obligaciones salariales.
La omisión no es menor. El aguinaldo, por su naturaleza, representa un desembolso extraordinario que puede superar los G. 50.000 millones, según estimaciones de la propia Municipalidad. Al excluir este factor de la comparación, el contraste entre ambos periodos queda artificialmente inflado, generando una lectura sesgada de los números.
Más que un error metodológico, la presentación de los datos sin este contexto esencial plantea interrogantes sobre la rigurosidad del enfoque. En un escenario donde la transparencia y el uso de recursos públicos están bajo permanente escrutinio, la responsabilidad de los medios no es solo informar, sino hacerlo con precisión y sin omisiones que alteren la percepción de la realidad.
Así, lo que se presenta como un aumento desmedido del gasto podría responder, en gran medida, a una regularización de obligaciones que anteriormente no fueron cumplidas en tiempo y forma. Y es precisamente ese matiz el que quedó fuera del análisis del medio, dejando al lector con una conclusión incompleta —y potencialmente equivocada— sobre la gestión actual.






