Inicio estas líneas de hoy retomando una afirmación mía que hice en el podcast “Los Liberales” conducido por el notable periodista independiente argentino Nicolás Morás, allí dije: “Irán no es Venezuela”, hoy es más que evidente el grave error de cálculo del gobierno del presidente Donald Trump.
Al inicio de la operación “Furia Épica” acción conjunta entre EEUU e Israel, el mandatario estadounidense hablaba de “rendición total” del régimen teocrático de Irán luego de la muerte del Ayatola Ali Jamenei, ayer domingo el mismo Trump ha lanzado un ultimátum, en el cual le impone a las autoridades iraníes un plazo de 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz, en crudo, redujo su objetivo estratégico de la guerra a la apertura del precitado estrecho.
Por si fuera poco, un visiblemente contrariado presidente Trump ya ha descartado totalmente la posibilidad de establecer tropas en tierra en Irán para derrocar el régimen teocrático, tampoco para capturar la isla de Kharg (el corazón de la producción petrolera iraní), incluso para reabrir el estrecho de Ormuz, ni tampoco para capturar los supuestos 440 kg de uranio enriquecido al 60% que según reportes de inteligencia de Israel, además de otros lotes de uranio enriquecido, que según la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), posee al 20 y 5% que se estiman en 800 kg y 2.500 kg, respectivamente.
Sintetizando, el régimen iraní luego de tres semanas de intensos bombardeos y de la aniquilación masiva de líderes tanto religiosos como de la Guardia Revolucionaria, aún posee pleno control de: su gobierno; del estrecho de Ormuz y; de su uranio enriquecido, con lo cual, queda en plena evidencia que la operación Furia Épica ha fracaso o al menos está muy lejos de lograr su objetivo estratégico inicial, el fin del régimen teocrático.
Lo que si está teniendo lugar es la mayor crisis estructural de energía desde el siglo XX, pues, el tránsito del Estrecho de Ormuz está bloqueado, quedando el planeta si el abastecimiento del 20% del crudo de mundial que para por allí, además de la destrucción de las plantas de gas más grandes del mundo, no sólo en Irán, sino en Arabia Saudita, Qatar y Kuwait. A ello se adiciona los recientes impactos de misiles en las plantas de energía atómica iraníes en Bushehr y Natanz como la de Dimona en Israel. A lo que se suma el ultimátum del presidente Trump, que en caso de que no cumpla, procederá a bombardear “todas las instalaciones” petroleras y de gas de Irán.
En síntesis, nos enfrentamos al mayor déficit energético de la historia reciente, siendo Europa nuevamente la más afectada, recordemos que viene sufriendo un fuerte impacto de los precios de la energía tras la invasión de Rusia a Ucrania, tras el torpe empeño de Zelensky de pertenecer a la OTAN. Pero, al estar el conflicto en el centro mundial de producción de crudo y gas, técnicamente el impacto del precio del petróleo a escala global experimenta una fuerte alza, ubicándose ya sobre los 100 US$/b, ahora bien, toda vez que EEUU e Israel bombardee las plantas de gas y lo que queda de la estructura petrolera de Irán, se consumará el colapso total de la producción y oferta de crudo en el mercado mundial
Finalmente, ya resulta casi inminente que el precio del crudo esta semana rondará los 140 a 150US$/b, a lo que se suma que Irán está cobrando 2 millones de US$ a cada barco que cruce el estrecho de Ormuz, según reportó el medio digital Emirate Business. En crudo, estamos ante la inminencia de un gran desabastecimiento global de energía y un espiral inflacionario histórico, lo que resulta peor, ante el fracaso total de Estados Unidos en el frente, por lo que terminará retirándose del conflicto de manera desesperada, aunque no logrará revertir su error garrafal y humillación, que posiblemente le costará el cargo a Pete Hegseth y hará tambalear al secretario de Estado, Marco Rubio.




