El vicepresidente de Bolivia, Edmand Lara, se pronunció sobre la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset y aseguró que la intervención de las autoridades bolivianas solo se produjo tras la presión internacional derivada de denuncias y acciones impulsadas desde Paraguay y por la Administración de Control de Drogas (DEA).
Según manifestó Lara, sin la denuncia presentada por Paraguay ni la participación de la agencia antidrogas estadounidense, la Policía boliviana no habría actuado para detener al prófugo, quien fue localizado en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.
El vicepresidente sostuvo además que Marset, buscado por la justicia de varios países, logró permanecer dentro del territorio boliviano durante un tiempo prolongado gracias a la presunta protección de altos mandos policiales. De acuerdo con sus declaraciones, esta situación ya había sido advertida con anterioridad al Ministerio de Gobierno de Bolivia por la oficina de la Vicepresidencia.
Lara también denunció la posible existencia de un nexo dentro de la propia institución policial que habría facilitado la protección del narcotraficante. En ese sentido, mencionó al capitán Rubén Aparicio, a quien señaló como posible intermediario entre Marset y sectores de la Policía.
El vicepresidente cuestionó además el patrimonio del oficial, haciendo referencia a su presunta fortuna y a la posesión de varias propiedades, elementos que, según indicó, deberían ser investigados para determinar si existe un vínculo directo con las actividades del narcotraficante.
Las declaraciones de Lara se producen en medio de un clima de fuerte controversia en Bolivia tras la captura de Marset, uno de los criminales más buscados de la región, vinculado a redes internacionales de narcotráfico que operan en distintos países de América del Sur.




