La vida siempre es sorprendente y la vida en La Tierra siempre da vueltas como el planeta mismo. Recuerdo cuando iniciaba mi carrera como Historiador y Docente de la carrera de Educación en la Universidad Central de Venezuela, era el comienzo del siglo XXI, los años de la famosa “izquierda del siglo XXI”.
Los años de la borrachera con Chávez a la cabeza, seguido por su séquito de adulones y bufones como Correa en Ecuador, la mascotica altiplánica de Morales en Bolivia, el inmoral Obispo y formador de guerrilleros en lugar de curas como Lugo en Paraguay, el tuerto de Nestor Kirchner en Argentina, el violador de Ortega en Nicaragua y el mafioso de Lula en Brasil, claro, todos bajo la subordinación ideológica de Raúl Castro en Cuba, la cabeza de la serpiente.
Es importante señalar, que todo esto tiene su origen en Estados Unidos, “aunque Ud. no lo crea”, en el famoso Pacto de Princeton, donde Bill Clinton selló una alianza con los líderes izquierdistas de la región, lo que más tarde redundó frutos con esa ola de gobiernos de izquierda que pronto coparon las Américas para beneplácito de los medios progresistas y la militancia comunista enquistada en las universidades que por décadas adoctrinó millones de jóvenes, pero eso será tema para otra entrega.
Lo cierto del caso, es que una vez en el gobierno esta izquierda del siglo XXI develó su verdadero rostro: AUTORITARIA Y CRIMINAL, no es un mero discurso político, pues, por autoritarismo baste las masacres, encarcelamiento y persecución judicial de disidentes u opositores en Argentina (caso Nisman), Bolivia, Ecuador, Nicaragua, todos ellos con un largo historial de corrupción, macro-operaciones del crimen organizado trasnacional amparadas desde el propio gobierno y; Venezuela como la más emblemática de todos estos casos con la destrucción total no sólo de la institucionalidad, sino de la economía lo que empujó al el éxodo más grande en toda la historia del mundo moderno.
Los años pasaron, cada vez los casos se fueron empeorando uno tras otros, salvo algunos que salieron del agujero, como Argentina primero con Macri y ahora Milei, luego, el paréntesis de Bolsonaro en Brasil, Duque en Colombia, Piñera en Chile, hasta hoy que llegamos Bukele en El Salvador, Mulino en Panamá, Noboa en Ecuador, pero en términos generales hay un aire que se respira en las Américas, sin duda una dupla de hierro el Donald Trump y su presidencia número 47 junto al cubano-estadounidense Marco Rubio, Secretario de Estado.
Todo comenzó un día antes de la histórica Cumbre Trump-Putin en Alaska del 15 de agosto de 2025, un movimiento naval masivo se posicionó frente a las costas de Venezuela en pleno Mar Caribe, pronto los bombardeos sobre narco-lanchas, las llamadas a Caracas desde Washington, la diplomacia de micrófonos llegó a su cenit, por supuesto, no faltaron dolientes de Maduro como Petro en Colombia, Sheimbaun en México y por supuesto, voces más enérgicas de sus socios más cercanos como Díaz-Canel y Ortega en Cuba y Nicaragua, respectivamente.
Pero el 3 de enero todo cambio, se pasó de las habladurías y amenazas a un hecho real, la Lanza del Sur ejecutó la extracción del narco-tirano Nicolás Maduro con una masiva invasión del espacio aéreo venezolano con más de 150 aeronaves y un bombardeo quirúrgico en varios puntos del país caribeño. Final de la historia, Maduro y su esposa, la ridículamente llamada “Primera Combatiente” hoy están tras las rejas en una prisión federal en Nueva York sometidos a la justicia.
Sin embargo, no todo quedó allí, Trump y Rubio dejaron a los hermanitos Rodríguez en Caracas para que hagan el trabajo sucio, además traiciona entregando a Maduro, les toca el gradual desmontaje de la narco-tiranía acompañado de la entrega de los ladrones más icónicos del régimen, el colombiano Alex Saab y Raúl Gorrín, pronto a ser extraditados a Nueva York.
Pero hay más, Petro quien hace apenas semanas atrás había gritado en las calles de Nueva York a los militares estadounidenses que no obedezcan a Trump sino a la paz, sino que entregó a Marín Silva alias “Pipe Tuluá” horas antes de su discreto encuentro con su homólogo Trump en la Cada Blanca, donde afirmo “nos hicimos chistecitos”.
Por si fuera poco, la radical izquierdista mexicana Sheinbaum dejó de suministrar petróleo a Cuba (diez mil barriles/día), afirmando que fue una decisión de PEMEX y finalmente, lo más cumbre, la Operación Lanza del Sur posicionó una flota a 55 km de La Habana encabezados por el USS Stockdale, con lo cual, le han dado jaque mate a la longeva y criminal tiranía cubana, Díaz-Canel ya visiblemente asediado sólo le restó mendigar un “diálogo sin presiones”, pero sus días ya están contados para él y Raúl Castro en la isla.
Finalmente, la Era de Trump no sólo es la vuelta de América Grande de Nuevo (MAGA), ello se ha traducido en una política exterior que se remonta a los tiempos de la diplomacia del garrote -como les encanta llamarla los zurdos-, pero en términos reales la diplomacia de Trump bajo Rubio significa para la región una era de la libertad y democracias para las Américas, sin duda, colocando a los propios líderes izquierdistas a tragarse sus palabras y obedecer mansamente a Washington, la mayor humillación infligida a toda izquierda por el halcón de halcones, Donald Trump.




