El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a marcar distancia con Europa durante su intervención de este miércoles en el Foro Económico Mundial de Davos, donde combinó elogios generales al continente con duras críticas a su rumbo político y advertencias en materia de seguridad internacional. Sus declaraciones se produjeron en un contexto de crecientes tensiones con países aliados, especialmente a raíz del futuro de Groenlandia.
“Me encanta Europa y quiero verla prosperar, pero no va por buen camino”, afirmó el mandatario ante líderes políticos y empresariales reunidos en la ciudad suiza. En ese sentido, sostuvo que “ciertos lugares de Europa son casi irreconocibles” y sugirió que algunos países podrían mejorar su situación si “siguieran nuestro ejemplo”, aunque evitó dar nombres para no generar disputas diplomáticas.
Trump aprovechó su discurso para destacar lo que definió como los logros del primer año de su segundo mandato, asegurando que Estados Unidos atraviesa “un crecimiento como ningún otro país ha visto antes”. La referencia buscó contrastar el desempeño económico estadounidense con el panorama europeo, al que describió como estancado y falto de dirección.
El momento más esperado de su intervención llegó cuando se refirió a Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa. “No tengo que usar la fuerza, no quiero usar la fuerza, no usaré la fuerza”, afirmó Trump, en un intento de despejar temores sobre una escalada militar. Sin embargo, dejó en claro que su Gobierno considera imprescindible tomar posesión de la isla por razones de seguridad nacional. “Todo lo que Estados Unidos pide es un lugar llamado Groenlandia”, sostuvo.
El presidente llamó a iniciar “negociaciones inmediatas” para avanzar en la transferencia de la isla, una postura que generó incomodidad entre los aliados europeos. En ese marco, volvió a lanzar advertencias al continente al recordar que su administración aplicará nuevos aranceles a ocho países miembros de la OTAN a partir de febrero, reforzando así su mensaje de que Washington no está dispuesto a seguir asumiendo costos que considera desproporcionados.
Las declaraciones de Trump en Davos reafirman una estrategia que combina presión económica, reclamos de seguridad y un discurso crítico hacia Europa, en momentos en que la relación transatlántica atraviesa una etapa de redefinición.




