A tres semanas del inicio de las protestas, el líder supremo iraní, el ayatollah Ali Khamenei, llamó “delincuentes” a los manifestantes y apuntó contra Estados Unidos. En referencia a ambos lanzó: “No los perdonaremos”.
El líder supremo afirmó que las autoridades “deben acabar con los sediciosos” tras la represión de una ola de protestas contra las autoridades clericales del país. “No pretendemos llevar al país a la guerra, pero no perdonaremos a los delincuentes nacionales… ni tampoco a los delincuentes internacionales, que son peores que los nacionales“, declaró.
“Por la gracia de Dios, la nación iraní debe acabar con los sediciosos, tal y como acabó con la sedición”, completó.




