La presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmará el próximo sábado 17 de enero el tratado de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, un acuerdo largamente negociado que busca profundizar los intercambios comerciales entre ambos bloques. Sin embargo, la entrada en vigor del pacto no garantiza que todos los productos contemplados lleguen efectivamente a los consumidores europeos.
Uno de los puntos más sensibles es el de la carne producida en Sudamérica. En este sentido, las principales cadenas de distribución europeas ya adelantaron que no la incorporarán a sus góndolas. “Es un compromiso firme: no lo haremos”, afirmó el lunes Thierry Cotillard, presidente del grupo Les Mousquetaires, propietario de las cadenas Intermarché y Netto.
En declaraciones a la radio FranceInfo, Cotillard aseguró que esta postura no es aislada, sino que cuenta con el respaldo de los grandes actores del sector. “La semana pasada estuve en la junta directiva de la FCD, el sindicato de la gran distribución. Carrefour, System U y Leclerc adoptarán la misma posición”, señaló.
Según el directivo, la gran distribución —que concentra alrededor del 40 % del mercado— tiene un rol determinante una vez aprobado el acuerdo comercial. “Podemos tranquilizar a los agricultores: no compraremos estos productos en el extranjero”, sostuvo, en alusión a las preocupaciones del sector agropecuario europeo frente a la competencia sudamericana.
De este modo, mientras la firma del tratado representa un hito político y económico para la Unión Europea y el Mercosur, su impacto concreto en el consumo cotidiano podría verse limitado por las decisiones de los principales distribuidores del continente.




