El ministro de Educación, Luis Ramírez, expresó su respaldo a la reducción de las tareas escolares para el hogar, una medida acertada que responde a la necesidad de modernizar el sistema educativo y optimizar el proceso de aprendizaje. Esta decisión se fundamenta en estudios que demuestran que el exceso de tareas no solo es innecesario, sino que también puede ser perjudicial para el desarrollo infantil, generando estrés, fatiga y desigualdades entre los estudiantes.
Las tareas escolares para la casa fueron, durante décadas, un mecanismo que sobrecarga a los alumnos y a sus familias, sin garantizar una mejora significativa en el rendimiento académico. Países como Finlandia, Francia y algunas regiones de China han implementado con éxito la reducción o eliminación de las tareas en primaria, permitiendo que los niños aprovechen su tiempo libre en actividades esenciales para su crecimiento integral, como el juego, la socialización y el descanso. Paraguay debe sumarse a esta tendencia para garantizar una educación más eficiente y equitativa.
Además, la realidad paraguaya evidencia que muchos niños no cuentan con las condiciones óptimas en sus hogares para realizar tareas, lo que amplifica la brecha educativa y perpetúa desigualdades. En este sentido, la escuela debe ser el principal espacio de aprendizaje, donde los docentes aseguren que todos los alumnos reciban la misma instrucción sin depender de factores externos. Apostar por un modelo donde el aprendizaje se realice principalmente en el aula es un paso firme hacia una educación de calidad para todos.
Lejos de representar una disminución en la exigencia académica, la medida promueve un enfoque más eficiente y pedagógicamente sólido. Los docentes deben ser capacitados para emplear estrategias innovadoras que permitan el máximo aprovechamiento del tiempo en clase, asegurando que los estudiantes comprendan y asimilen los contenidos sin necesidad de recurrir a ejercicios repetitivos en casa. Este es el camino que los sistemas educativos más avanzados siguieron, y Paraguay no puede quedarse atrás.
El debate sobre la reducción de tareas ya está instalado, pero la evidencia es clara: la modernización de la educación paraguaya requiere abandonar prácticas obsoletas y centrarse en metodologías efectivas. Es momento de avanzar hacia un modelo educativo que priorice el bienestar, la equidad y el aprendizaje real de los estudiantes. La decisión del ministro de Educación no solo es acertada, sino necesaria para garantizar un futuro mejor para las nuevas generaciones.