Los premios Nobel de Física, el canadiense Geoffrey Hinton, y de Química, el británico Demis Hassabis, destacados por sus aportes al campo de la Inteligencia Artificial, recomendaron que dicha tecnología cuente con regulaciones adecuadas: “Es importante que las regulaciones se hagan correctamente”, dijo Hassabis en una conferencia de prensa bridada en Estocolmo, Suecia, y agregó que “es lo más difícil en este momento, porque es una tecnología que se mueve muy rápido”.
Según Hassabis, “se trata de saber para qué queremos usar estos sistemas, cómo queremos desplegarlos y asegurarnos de que toda la humanidad se beneficie de lo que estos sistemas pueden hacer”, y garantizar que no se utilicen estas herramientas para fines malignos.
Por su parte, Geoffrey Hinton, considerado uno de los padres de la IA, alertó sobre la revolución tecnológica: “Me hubiera gustado haber pensado antes en la seguridad” dijo. Para él, uno de los peligros a corto plazo con esta tecnología es el desarrollo de armas autónomas letales: “Los gobiernos no están dispuestos a autorregularse cuando se trata de armas autónomas letales y se está llevado a cabo una carrera armamentista entre los principales proveedores de armas, como Estados Unidos, China, Rusia, Reino Unido e Israel”.
Demis Hassabis recomendó regulaciones rápidas y flexibles ante un desarrollo vertiginoso de la IA a fines de que el control sobre estas sea igual de rápido que su evolución. La clave para ello afirmó, es que la regulación se erija sobre bases existentes en los distintos rubros en donde se aplican: desde el transporte hasta el sector militar pasando por la atención médica y la educación.
El científico británico tuvo conversaciones con Elon Musk respecto a estas preocupaciones y confía en que el futuro funcionario se la transmita al presidente electo Donald Trump, aunque advirtió que no está seguro de si el equipo que rodea al futuro mandatario sea plenamente consciente de los riesgos que implica el acelerado desarrollo de la Inteligencia Artificial.



