El secretario de Salud designado por el presidente Donald Trump, Robert F. Kennedy Jr., volvió a cuestionar el manejo de la pandemia de COVID-19 y afirmó que la negativa a reconocer determinados tratamientos tempranos habría estado vinculada al proceso de autorización de emergencia de las vacunas en Estados Unidos.
Durante una reciente intervención, Kennedy aseguró que el entonces principal asesor sanitario de la Casa Blanca, Anthony Fauci, enfrentaba un impedimento legal que condicionaba las decisiones sobre medicamentos como la ivermectina y la hidroxicloroquina.
Según explicó, existe una disposición de la legislación federal estadounidense que establece que una Autorización de Uso de Emergencia (EUA) no puede concederse si existe un medicamento aprobado y demostrado como efectivo para tratar la enfermedad en cuestión.
A partir de esa interpretación, Kennedy sostuvo que, si las autoridades sanitarias hubieran reconocido oficialmente la eficacia de la ivermectina o la hidroxicloroquina contra el COVID-19, las vacunas desarrolladas durante la pandemia no habrían podido recibir la autorización de uso de emergencia otorgada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
El funcionario también afirmó que esa situación habría puesto en riesgo un negocio que calificó como una industria de aproximadamente 200.000 millones de dólares, insinuando que existían fuertes incentivos económicos para mantener el esquema regulatorio que permitió la rápida distribución de las vacunas.
Las declaraciones reavivan uno de los debates más controvertidos surgidos durante la pandemia, relacionado con el uso de tratamientos tempranos y el proceso mediante el cual fueron autorizadas las vacunas desarrolladas contra el SARS-CoV-2.




