El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, lanzó un contundente mensaje sobre la política de defensa de su país al sostener que Israel no está obligado a aceptar acuerdos internacionales que, a su juicio, pongan en riesgo la seguridad nacional, incluso si estos cuentan con el respaldo de Estados Unidos.
Durante una declaración pública, el dirigente israelí enfatizó que el Estado de Israel es una nación soberana e independiente, cuyas decisiones deben estar guiadas exclusivamente por los intereses de sus ciudadanos y por las necesidades de seguridad del país.
«Israel no está subordinado a Estados Unidos. Somos un país independiente y soberano», afirmó Ben-Gvir, al tiempo de expresar agradecimiento hacia Washington y hacia el presidente Donald Trump por el respaldo brindado a Israel en distintos momentos. Sin embargo, remarcó que ninguna alianza puede estar por encima de las consideraciones estratégicas israelíes.
El ministro sostuvo que la principal responsabilidad del gobierno israelí es garantizar la seguridad de la población, de los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y del pueblo judío en general. En ese contexto, argumentó que las experiencias históricas demostraron que las concesiones realizadas bajo presión internacional terminaron teniendo consecuencias negativas para la seguridad del país.
Ben-Gvir citó como ejemplos los Acuerdos de Oslo, el conflicto con Líbano en 2006 y la política de contención aplicada durante años en la Franja de Gaza, asegurando que esas decisiones derivaron posteriormente en episodios de violencia y pérdidas humanas.
El funcionario también expresó su rechazo a cualquier acuerdo que implique una reducción de las capacidades defensivas israelíes frente a grupos armados que operan en la región. Según indicó, Israel no debería aceptar compromisos que no contemplen el desmantelamiento de Hezbollah ni abandonar territorios que, según afirmó, fueron asegurados por las fuerzas israelíes para neutralizar amenazas terroristas.
Asimismo, insistió en que no puede permitirse el retorno de una situación en la que organizaciones armadas mantengan posiciones cercanas a comunidades israelíes situadas en la frontera norte.
En relación con el frente libanés, Ben-Gvir sostuvo que Israel debe mantener una política de respuesta firme ante cualquier ataque proveniente del territorio vecino. Según manifestó, cualquier lanzamiento de drones, misiles o proyectiles contra territorio israelí debería generar una reacción militar inmediata para preservar la capacidad de disuasión alcanzada en los últimos meses.
Las palabras de Ben-Gvir se producen en medio de un escenario regional marcado por las tensiones entre Israel, Hezbollah y otros actores armados del Medio Oriente, así como por los debates internos sobre el alcance de eventuales acuerdos diplomáticos y de seguridad impulsados por aliados internacionales.
Sus declaraciones reflejan la postura de uno de los sectores más duros dentro del gobierno israelí, que considera que cualquier negociación debe estar subordinada a objetivos de seguridad considerados irrenunciables por el Estado hebreo.




