La Unión Europea debate un cambio de estrategia en su relación con China ante la creciente preocupación por el impacto que las exportaciones del gigante asiático tienen sobre la industria del continente. El temor en Bruselas es que Europa termine convirtiéndose en un destino para los excedentes de producción chinos, con consecuencias directas sobre el empleo y la competitividad industrial.
El debate se intensificó tras conocerse que el bloque europeo registró un déficit comercial cercano a los 360.000 millones de euros con China durante el último año, mientras que las marcas chinas ya representan una parte cada vez más importante del mercado de vehículos eléctricos e híbridos en Europa.
Especialistas citados por Politico advierten que Alemania es uno de los países más expuestos a esta situación. La creciente presencia de productos chinos en sectores estratégicos, como la industria automotriz, estaría afectando la capacidad exportadora alemana y acelerando la pérdida de empleos manufactureros.
Más allá de lo económico, la preocupación también es política. En Bruselas existe el temor de que el deterioro industrial fortalezca movimientos nacionalistas y genere mayor fragmentación dentro del bloque. Por ello, la Comisión Europea analiza nuevas medidas de defensa comercial que podrían ser discutidas por los líderes de la Unión en las próximas semanas.
Aunque varios países consideran necesario actuar, otros mantienen fuertes vínculos económicos con Beijing, lo que dificulta alcanzar una posición común.




