La disputa interna dentro del Partido Colorado suma un nuevo capítulo, con cruces cada vez más duros, reproches cruzados y una creciente tensión de cara a la carrera por la intendencia de Asunción.
El diputado Daniel Centurión fue contundente al referirse a la posibilidad de una alianza con el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez. Según afirmó, el Comando Capital del movimiento Colorado Añeteté ya expresó su rechazo a cualquier acercamiento político.
“Él es parte de lo que nosotros enfrentamos en todo este tiempo”, sostuvo Centurión, marcando una línea divisoria clara dentro del oficialismo. En la misma línea, fue aún más enfático: “Yo no puedo ser parte de los que destruyeron la municipalidad de Asunción”.
Las declaraciones dejan en evidencia que, al menos en un sector de Añeteté, la figura de Nenecho no solo genera resistencia, sino que es vista como incompatible con el discurso político que vienen sosteniendo.
Sin embargo, las críticas no tardaron en generar reacciones. El periodista Francesco Fiorio, de Radio La Tribu, puso el foco en lo que considera una evidente contradicción dentro del mismo espacio político. “No entiendo por qué los amigos de Añeteté se enojan con Juan Villalba por haberse reunido con Nenecho, si hace tres semanas ellos se reunieron con él para ficharlo a él y a la senadora Lizarella Valiente”, disparó.
El señalamiento instala una acusación incómoda: la de una interna atravesada por conveniencias coyunturales, donde los mismos actores que hoy cuestionan contactos con el exintendente habrían intentado, recientemente, sumarlo a sus filas.
Pero el clima de confrontación no se limita a Nenecho. También alcanza a otros protagonistas de la escena política asuncena, como Arnaldo Samaniego, quien se posiciona como uno de los críticos más duros de Rodríguez.
Samaniego ha insistido en que Rodríguez no debería ser candidato por estar “ligado a procesos judiciales”, intentando instalar un discurso de transparencia en plena campaña. Sin embargo, esa postura abrió un flanco que sus adversarios no dudan en explotar.
Durante su gestión como intendente de Asunción (2010-2015), Samaniego también quedó bajo la lupa por denuncias de presunto desvío de fondos. Una auditoría forense detectó irregularidades por más de 28.900 millones de guaraníes en los ejercicios 2014 y 2015, incluyendo gastos sin respaldo documental y rendiciones cuestionadas. A raíz de esto, concejales presentaron denuncias ante el Ministerio Público por uso irregular de recursos públicos.
Ese antecedente vuelve hoy al centro del debate y alimenta una crítica recurrente en el escenario político: la falta de coherencia.
Porque mientras Samaniego exige “pureza” judicial para sus adversarios, sus detractores recuerdan que él mismo fue investigado y que nunca logró despejar completamente las dudas sobre su administración.
En este contexto, la discusión deja de ser solo sobre nombres propios y pasa a exponer una lógica más profunda: la del doble discurso en la política paraguaya.
El rechazo a Nenecho dentro de Añeteté, las acusaciones de negociaciones contradictorias y los cuestionamientos cruzados entre dirigentes revelan un escenario donde las convicciones parecen ceder frente a la conveniencia.
La interna colorada, lejos de ordenarse, se encamina a una disputa marcada por la desconfianza y las facturas pendientes.




