El duelo entre Albos y Aborígenes, jugado ayer domingo por la octava fecha del Torneo Apertura, terminó con un empate 1-1 que deja más preguntas que respuestas para el equipo tricolor.
Nacional, segundo en la tabla, salió con la intención de marcar el ritmo, pero pronto quedó claro que el equipo sufre lapsos de desconexión grave durante los partidos. A pesar de tener la posesión del balón y dominar territorialmente el encuentro en varios pasajes, esa tenencia casi nunca se traduce en peligro real ni en oportunidades claras de gol. La pelota circula, sí, pero sin ideas nítidas ni verticalidad, y cada vez que el rival adelanta líneas los defensores tricolores parecen olvidar que están peleando un campeonato.
Ese patrón se vio claramente cuando Roque Santa Cruz, conectando un centro desde la derecha con un impecable cabezazo, adelantó al local con un 1–0 que parecía encaminado hacia una victoria trabajosa pero segura. Fue apenas a los 54′, en un momento del juego en que Nacional parecía tener todo bajo control.
Sin embargo, con el resultado a favor, el Tricolor se replegó de manera dubitativa. La sensación de “guardar el resultado” más que de ampliarlo, sumada a un evidente desgaste físico entre sus jugadores, pese a que el ritmo no lo mostraba a simple vista, terminó robándole lucidez y agresividad. ¡Se nota cuando un equipo no quiere o no puede dar el siguiente paso!
Guaraní, por su parte, siguió su libreto habitual: posesión sin precisión y nula producción ofensiva de real peligro… hasta que el local le cedió la iniciativa. Fue así que, tras un lateral largo y una jugada insistida dentro del área, Richard Torales igualó para el aurinegro a los 83′. Ese tanto no sorprendió tanto por mérito propio de Guaraní, sino por la invitación franca que le hizo Nacional con su pasividad.
La parte final fue prácticamente todo del visitante, que aprovechó la ausencia de electricidad en el juego tricolor para armar una reacción tardía pero decisiva. El técnico de Guaraní consiguió lo que casi nadie logra: sacar provecho de un rival que parece perderse en el universo de su propia ineficacia.
Si Nacional quiere pelear de verdad, este tipo de desconexión mental debe corregirse antes de que el campeonato le pase factura.




