China intensificó su presión diplomática sobre países europeos para que restrinjan o prohíban el ingreso de dirigentes políticos de Taiwán, advirtiendo que permitir estas visitas implicaría cruzar una “línea roja” y podría afectar las relaciones bilaterales con Pekín.
Según más de media docena de diplomáticos y funcionarios al tanto de la situación, autoridades chinas han estado promoviendo lo que denominan “asesoramiento legal” a gobiernos europeos, sosteniendo que sus propias leyes fronterizas los obligarían a negar la entrada a políticos taiwaneses. Estas gestiones incluyeron contactos directos con embajadas europeas en Pekín y, en otros casos, acciones a través de representaciones diplomáticas chinas en las capitales europeas.
De acuerdo con diplomáticos y ministerios europeos que hablaron con The Guardian, los funcionarios chinos advirtieron a los gobiernos del continente que no debían “pisotear las líneas rojas de China”. Los acercamientos adoptaron distintas formas: algunos fueron dirigidos a países de manera individual y otros de forma colectiva; en ciertos casos se utilizaron notas verbales —comunicaciones diplomáticas semiformal— y en otros se realizaron reuniones presenciales.
Las gestiones tuvieron lugar durante los meses de noviembre y diciembre, y se produjeron al menos en parte como reacción a recientes viajes de altos funcionarios taiwaneses a Europa. Entre ellos se incluyen el actual vicepresidente y ministro de Asuntos Exteriores de Taiwán, así como un expresidente.
En una nota verbal a la que tuvo acceso The Guardian, Pekín afirmó que “respeta la soberanía de la parte europea en la introducción e implementación de la política de visados”, pero sostuvo que una supuesta “laguna institucional” habría permitido visitas frecuentes de políticos taiwaneses a países europeos.
Según la interpretación del medio británico, el mensaje implícito de las autoridades chinas fue que permitir el ingreso de funcionarios taiwaneses podría poner en riesgo las relaciones internacionales de los países europeos con China. En ese marco, el documento señala: “China espera que las instituciones de la UE y los países europeos, por interés mayor de las relaciones China-UE y bilaterales, tomen la decisión política de rechazar la entrada del supuesto presidente o vicepresidente de Taiwán (incluidos los antiguos)”, enumerando además a otros cargos políticos.
La ofensiva diplomática se inscribe en la postura histórica de Pekín, que considera a Taiwán como parte de su territorio y rechaza cualquier gesto que implique un reconocimiento político o institucional de la isla en el ámbito internacional.




