La agencia FixScr, afiliada a Fitch Ratings, resolvió colocar al Banco Atlas SA en Rating Watch Negativo (RWN) tras el fracaso del proceso de fusión por consolidación que la entidad venía impulsando con Banco Familiar. La calificadora mantuvo, no obstante, la nota de endeudamiento de largo plazo en AApy, aunque advirtió que la calificación queda ahora bajo observación con un sesgo claramente negativo.
En términos prácticos, la inclusión en Rating Watch Negativo implica que la solvencia crediticia del banco será monitoreada de manera más estrecha y que existe la posibilidad de una revisión a la baja si no se despejan los factores de riesgo identificados. Durante este período, FixScr seguirá de cerca las decisiones estratégicas que adopte Atlas, así como su capacidad para sostener un desempeño operativo y financiero consistente en un escenario más exigente.
Banco Atlas forma parte del Grupo AZETA, plataforma empresarial vinculada a la familia Zuccolillo, y el seguimiento de la calificadora se da en un contexto de elevada sensibilidad pública. A la incertidumbre generada por la fallida fusión se suman causas judiciales y controversias que involucran a la conducción de la entidad.
El presidente del banco, Miguel Ángel Zaldívar, junto con otros miembros del directorio, enfrenta procesos de investigación e imputación en expedientes por presunto lavado de dinero. Entre ellos figuran las investigaciones derivadas de la denuncia presentada por la Conmebol en el marco del caso Leoz, así como una causa vinculada al presunto testaferro del narcotraficante conocido como “Cabeza Branca”.
Paralelamente, continúan los cuestionamientos relacionados con la administración de un fideicomiso conformado con fondos previsionales, además de litigios penales asociados a presuntos delitos de propiedad intelectual y tecnología bancaria. Este cúmulo de factores añade presión sobre la reputación institucional y el perfil de riesgo del banco.
El pronunciamiento de FixScr deja en claro que el futuro de la calificación de Banco Atlas dependerá no solo de su desempeño financiero, sino también de la claridad y solidez de las definiciones estratégicas que adopte en esta nueva etapa, en un entorno marcado por desafíos judiciales, regulatorios y de confianza.




