Las celebraciones de Año Nuevo 2026 en Ámsterdam quedaron signadas por una noche de violencia, marcada por un grave incendio que destruyó gran parte de la Vondelkerk, una iglesia histórica del siglo XIX que desde hace años funcionaba como sala de conciertos. Aquel edificio, construido en 1872 y de estilo neogótico, quedó rápidamente envuelto en llamas en medio de una madrugada agitada, con ataques con fuegos artificiales y agresiones directas contra los servicios de emergencia, que dejó dos muertos y al menos tres heridos de gravedad.
A primera hora de la madrugada del 1 de enero, el fuego se desató y provocó el colapso total de su torre de 50 metros, ante la conmoción de vecinos y autoridades locales. La intensidad del incendio debilitó la estructura y obligó a los bomberos a concentrar sus esfuerzos en evitar que el fuego se propagara a las viviendas cercanas. La alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema, expresó su pesar por la pérdida del histórico templo dañado.
Paralelamente, la violencia se replicó en otras ciudades: en Breda, grupos lanzaron bombas molotov contra efectivos policiales.




