El Triqui golpeó cuando el empate parecía sentenciado y dejó al descubierto, una vez más, las dudas de un Nacional que amenaza con quedarse sin combustible en la recta decisiva del Clausura.
Trinidense consiguió una victoria de enorme valor al derrotar por 1-0 a Nacional en el estadio Arsenio Erico, en Barrio Obrero, y trepó momentáneamente a la cima del torneo Clausura. Cuando el reloj apretaba y el partido entraba en su desenlace, Junior Gamarra apareció en el minuto 91 para sentenciar un encuentro que tuvo emociones, ocasiones y un final electrizante.
El compromiso comenzó entretenido, con un Triki decidido a imponer sus condiciones. Los visitantes tomaron la iniciativa y estuvieron cerca de abrir el marcador en dos oportunidades claras, ante un Nacional que tardaba en despertar de su letargo y al que le costaba meterse de lleno en el partido. Sin embargo, el conjunto local también encontró sus ocasiones y consiguió inquietar el arco rival.
La primera etapa se cerró con la sensación de que Trinidense había sido más ambicioso, mientras Nacional, pese a disponer del control del balón por momentos, no lograba traducirlo en una superioridad contundente.
En la segunda mitad, ambos equipos volvieron a buscar el gol, aunque el Triqui continuó mostrando mayor peligrosidad en sus aproximaciones. Nacional alternaba algunos intentos con largos pasajes de desconcierto, en los que las ideas parecían escasear. Trinidense incluso llegó a celebrar un golazo que finalmente fue anulado, pero el golpe no apagó su insistencia.
El desenlace fue de película. Con los dos equipos lanzados al ataque y enormes espacios a sus espaldas, el partido se convirtió en un intercambio de golpes. Nacional tuvo una ocasión clarísima mediante un cabezazo que se estrelló en el travesaño. En la jugada siguiente, Trinidense castigó de contragolpe: Junior Gamarra marcó a los 91 minutos y desató el festejo visitante.
Con 30 puntos, el Triqui alcanzó a Olimpia y Libertad en lo más alto de la clasificación, a la espera del partido franjeado ante Ameliano. Su candidatura al título ya no parece una simple ilusión.
Nacional, por su parte, volvió a exhibir una irregularidad preocupante. Sigue con posibilidades, pero deja dudas sobre su capacidad para sostener el ritmo cuando llegue la hora de la verdad.



