Con varias figuras de la oposición ya posicionadas de cara a las elecciones presidenciales de 2028, dentro del sector liberal comienzan a surgir voces que plantean evitar una definición apresurada de la candidatura y concentrar los esfuerzos en la construcción de un proyecto político común.
El senador Éver Villalba sostuvo que la discusión no debería girar inicialmente en torno a quién encabezará la fórmula opositora, sino en torno a un programa capaz de responder a las principales necesidades de la ciudadanía.
Para el legislador, la unidad debe trascender el objetivo electoral y construirse sobre coincidencias programáticas y reglas claras. “No debemos apresurarnos a elegir un nombre quien encabece. Necesitamos construir un proyecto, con reglas claras, unidad con identidad, proyecto país y firmeza ante el poder”, afirmó.
Villalba sostuvo además que una eventual alianza opositora debería tener como objetivo no solo ganar las elecciones, sino contar con una hoja de ruta para ejercer el gobierno. “La unidad no puede ser solamente para ganar una elección. Tiene que ser para gobernar y transformar el Paraguay”, señaló.
En paralelo, el senador Eduardo Nakayama expresó públicamente su malestar por lo que considera maniobras dentro de la propia oposición destinadas a perjudicar su candidatura. A través de sus redes sociales afirmó que existen sectores que conspiran contra su postulación y dejó en claro que no contempla retirarse de la carrera, asegurando que continuará hasta el final.
El escenario opositor presenta así varias candidaturas en proceso de posicionamiento. Hasta el momento manifestaron sus aspiraciones presidenciales el gobernador de Central, Ricardo Estigarribia; el exintendente de Ciudad del Este, Miguel Prieto; la exsenadora Kattya González; el senador Eduardo Nakayama y la senadora Celeste Amarilla.
Con este panorama, el desafío inmediato para la oposición no pasa únicamente por definir un candidato, sino por encontrar mecanismos que permitan compatibilizar las distintas aspiraciones y construir una propuesta común antes de avanzar hacia una definición electoral.




