Las declaraciones del expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, en la antesala de la semifinal del Mundial entre España y Francia desataron una intensa polémica política y mediática, luego de que afirmara que el combinado francés posee «una plantilla de altísimo nivel. Eso sí, sin franceses», comentario que fue interpretado por dirigentes galos como una expresión de carácter racista.
La frase, publicada en una columna de opinión, provocó una rápida reacción de representantes del oficialismo y de la oposición francesa, quienes cuestionaron el contenido de las afirmaciones y defendieron el carácter plural de la selección nacional.
Uno de los primeros en responder fue el líder del Partido Socialista, Olivier Faure, quien sostuvo que la identidad francesa no se define por criterios étnicos. «Francia no es un país de una sola raza, color de piel o religión. Es una nación construida sobre valores republicanos», expresó al rechazar las palabras del exmandatario español.
Las críticas también llegaron desde el Partido Comunista Francés. Su secretario nacional, Fabien Roussel, vinculó el episodio con la controversia generada días atrás por publicaciones de la senadora paraguaya Celeste Amarilla sobre el mismo tema y afirmó que este tipo de expresiones buscan desacreditar a la selección francesa mediante discursos discriminatorios.
Desde el Gobierno francés también hubo pronunciamientos. La ministra encargada de la Lucha contra las Discriminaciones, Aurore Bergé, lamentó lo que calificó como nuevos episodios de comentarios racistas y pidió que el deporte vuelva a centrarse exclusivamente en el talento de los atletas, sin prejuicios relacionados con el origen o la apariencia de las personas.
En la misma línea, el ministro del Interior, Laurent Núñez, manifestó que, de confirmarse las expresiones atribuidas a Rajoy, estas resultan «absolutamente inaceptables».
La Embajada de Francia en España también intervino en la discusión mediante un comunicado difundido en redes sociales, donde recordó que todos los integrantes de la selección nacional poseen ciudadanía francesa. Además, precisó que de los 26 futbolistas convocados para el Mundial, 23 nacieron en territorio francés y los tres restantes adquirieron la nacionalidad francesa pese a haber nacido en el extranjero por razones vinculadas a la actividad laboral o personal de sus familias.
La controversia volvió a instalar el debate sobre identidad nacional, inmigración y diversidad en el deporte, un tema que en los últimos días ha trascendido el ámbito futbolístico para convertirse en objeto de discusión política en varios países.




