El gobierno de Estados Unidos expresó este martes su respaldo al presidente boliviano Rodrigo Paz y advirtió que Bolivia enfrenta un intento de desestabilización que, según Washington, responde a una estructura vinculada al crimen organizado y sectores políticos de la región.
La declaración fue realizada por el vicesecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, en medio de la creciente crisis política y social que atraviesa el país sudamericano, marcada por protestas, disturbios y bloqueos registrados durante los últimos días.
Durante una exposición en Washington, Landau sostuvo que las movilizaciones violentas no responden únicamente a reclamos sociales, sino que formarían parte de un intento coordinado para debilitar al gobierno boliviano y afectar el funcionamiento institucional.
“Se trata de un golpe de Estado que está en marcha”, afirmó el funcionario norteamericano, quien además señaló que detrás de la situación existiría una conexión entre actores políticos y redes criminales que operan en la región.
Según la postura expresada por Estados Unidos, la crisis boliviana estaría siendo alimentada por una “alianza perversa” entre sectores del crimen organizado y grupos interesados en generar inestabilidad política.
Las declaraciones se producen mientras Bolivia vive jornadas de alta tensión, especialmente en La Paz y otras ciudades importantes, donde manifestantes mantienen protestas contra el presidente Rodrigo Paz y rechazan las reformas económicas impulsadas por el Ejecutivo.
Las movilizaciones derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, bloqueos de rutas y episodios de saqueos que agravaron el clima de conflictividad social en distintas zonas del país.
Los sectores movilizados exigen la renuncia del mandatario y cuestionan principalmente las medidas económicas anunciadas por el gobierno, argumentando que afectan el costo de vida y profundizan la crisis interna.
Hasta el momento, el gobierno boliviano no emitió una respuesta oficial directa a las declaraciones realizadas por el vicesecretario de Estado estadounidense, aunque desde el oficialismo se insiste en que las protestas están siendo utilizadas políticamente para desestabilizar la administración de Rodrigo Paz.
La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional debido al riesgo de una mayor escalada de violencia y a las repercusiones políticas que la crisis podría tener en la región.




