Las recientes declaraciones del senador Silvio Ovelar, quien planteó públicamente la necesidad de aumentar impuestos bajo el criterio de que “los que ganen más, paguen más”, desataron una fuerte ola de críticas en el ámbito político y económico. La propuesta fue interpretada por diversos sectores como una postura que se ubica a contramano de la política económica del gobierno y de las estrategias que actualmente adoptan muchos países para atraer inversiones y dinamizar sus economías.
El planteamiento del legislador fue calificado por críticos como una visión intervencionista que apunta a aumentar la presión fiscal sobre los contribuyentes formales. Analistas señalan que, en lugar de enfocarse en combatir la informalidad —uno de los principales problemas estructurales de la economía paraguaya— o revisar los privilegios y beneficios de la propia clase política, la propuesta del senador se orienta a cargar aún más impuestos sobre quienes ya cumplen con el sistema tributario.
Desde el punto de vista económico, numerosos especialistas advierten que el aumento de impuestos suele tener efectos contractivos sobre la economía. En primer lugar, una mayor carga fiscal reduce la rentabilidad de las empresas y de los proyectos productivos, lo que disminuye los incentivos para invertir. En economías abiertas como la paraguaya, donde el capital puede moverse con relativa facilidad hacia otros países, este tipo de medidas puede provocar que los inversionistas opten por destinos con menor presión impositiva y mayor previsibilidad.
Además, el incremento de impuestos también afecta directamente al consumo. Cuando los ciudadanos deben destinar una mayor parte de sus ingresos al pago de tributos, disminuye su capacidad de gasto, lo que impacta negativamente en sectores como el comercio, los servicios y la industria. Menor consumo implica menor actividad económica, lo que a su vez reduce la creación de empleo y el crecimiento general de la economía.
Este tipo de efectos han sido ampliamente analizados en la teoría económica. Desde la perspectiva de la Curva de Laffer, por ejemplo, existe un punto a partir del cual subir impuestos deja de aumentar la recaudación y comienza a reducirla, debido a la caída en la actividad económica y a los incentivos para la evasión o la informalidad.
Las declaraciones de Ovelar también generan tensión política dentro del oficialismo. El no aumento de impuestos fue una de las promesas centrales de campaña del presidente Santiago Peña y del vicepresidente Pedro Alliana. En ese contexto, la propuesta del senador no solo introduce ruido dentro del gobierno, sino que también complica el posicionamiento político del oficialismo en materia económica.
El debate adquiere además un componente electoral. Ovelar forma parte del movimiento Honor Colorado, espacio político desde el cual Alliana se proyecta como candidato presidencial en el futuro. Plantear aumentos de impuestos en un país que busca consolidarse como destino atractivo para inversiones podría convertirse en un factor de desgaste político, especialmente cuando la competitividad fiscal ha sido uno de los argumentos utilizados para promover a Paraguay como plaza favorable para el desarrollo empresarial.
En ese escenario, diversos analistas coinciden en que el desafío para el país no pasa por subir impuestos, sino por ampliar la base de contribuyentes, reducir la informalidad, mejorar la eficiencia del gasto público y generar condiciones que incentiven la inversión, el empleo y el crecimiento económico sostenido.




