Con la participación del presidente Santiago Peña, el Consejo Nacional de Alimentación Escolar se reunió esta mañana para evaluar avances y ajustes del programa Hambre Cero, iniciativa social considerada estratégica por el Gobierno para fortalecer el sistema educativo. Tras el encuentro, el ministro Ramírez ofreció una conferencia en la que destacó resultados, avances y desafíos pendientes, subrayando que se trata de una política de alto impacto, aunque sin promesas irreales frente a la situación estructural de la educación.
Durante su intervención, el funcionario remarcó el compromiso del Ejecutivo con la continuidad y mejora del plan. “este año vamos a redoblar aún más los esfuerzos de nuestro trabajo, porque ya estamos mejor preparados”, afirmó, aludiendo a la experiencia acumulada desde la implementación inicial.
El ministro contextualizó el proceso señalando que programas similares en otros países han requerido largos periodos de consolidación. “Hay muchos programas de Hambre Cero exitosos en el mundo, Brasil, Colombia, pero les llevó 20 años. Nosotros tuvimos la visión, la energía de un presidente que nos exigió hacerlo en 12 meses. Entonces, realmente hay una universidad, de Itapúa, que empezó una investigación. Y se destaca una mejoría en el aprendizaje de matemáticas, mejoría en lenguas, asistencia de los chicos, autoestima, una baja en el nivel de agresión y mayor interacción positiva. (La alimentación escolar) contribuye definitivamente en la calidad de la educación”, sostuvo.
Además de los resultados positivos, el titular de la cartera reconoció que aún existen aspectos técnicos por optimizar. “también nos pusimos de acuerdo en las cosas que tenemos que seguir afinando, ir aceitando, en materia de nuestra infraestructura tecnológica. Son muy buenas noticias para las madres, los padres. El 23 vamos a empezar la escuela. Le va a recibir, cuando llegue a la escuela tu hijo, Hambre Cero le va a decir bienvenido a este ciclo escolar del 2026”, expresó.
La reunión del CONAE se enmarca en el seguimiento permanente que realiza el Ejecutivo a los programas sociales prioritarios, con especial énfasis en aquellos vinculados a la nutrición infantil y el rendimiento académico. Según lo expuesto, el objetivo oficial es consolidar el sistema, corregir debilidades operativas y ampliar su alcance sin perder de vista que se trata de una política de largo plazo cuyo impacto estructural dependerá de continuidad, control y ajustes técnicos constantes.




