Google aceptó pagar 68 millones de dólares para resolver una demanda colectiva que lo acusaba de grabar conversaciones privadas de usuarios sin su consentimiento, a través de sus dispositivos inteligentes. El acuerdo fue informado en documentos judiciales presentados el viernes ante un tribunal federal del norte de California.
La demanda apunta directamente al funcionamiento del Asistente de Google, una herramienta que, según la empresa, solo se activa cuando el usuario pronuncia comandos específicos como “Hey Google” u “Okay Google”, o cuando se acciona manualmente un botón. No obstante, los demandantes sostienen que el sistema habría grabado conversaciones privadas sin que se utilizara ninguna palabra clave ni se otorgara autorización expresa.
Según la acusación, estas grabaciones indebidas no se limitaron a un solo tipo de dispositivo, sino que habrían ocurrido en una amplia variedad de productos. Entre ellos se mencionan teléfonos inteligentes, altavoces domésticos, computadoras portátiles, tabletas, dispositivos Chromecast y auriculares inalámbricos de la marca.
El caso reaviva el debate sobre la privacidad de los usuarios y el uso de tecnologías de asistencia por voz, en un contexto de creciente preocupación por el manejo de datos personales por parte de las grandes empresas tecnológicas. Si bien el acuerdo pone fin al litigio, no implica una admisión de culpabilidad por parte de la compañía.




