Recordemos que el entonces Donald Trump ha sido el único mandatario estadounidense del siglo XX en abandonar la Casa Blanca denunciando fraude electoral y sin hacer el traspaso de mando como tradicionalmente estila la política estadounidense y ni hablar del asalto al Capitolio del 6 enero. Todo ello configuró una mancha al sistema político, un verdadero terremoto que dejó empequeñecido los inconvenientes de las elecciones de 1997 (limitado al Estado de la Florida), no obstante, la crisis se disipó rápido, Al Gore aceptó su derrota y George Bush asumió el gobierno.
Pero las cosas con Trump, siempre suelen tener un tinte de espectacularidad, una vez fuera Trump de la Casa Blanca, pronto le llovieron demandas judiciales, cientos de cargos, situación que se acrecentó el 2020, cuando ya el ex mandatario estaba en franca disputa nuevamente por la carrera presidencial en el Partido Republicano, donde terminó superando a candidatos como Ron de Santis (Gobernador de Florida) y Niki Haley (ex Gobernadora de Carolina del Sur) y más tarde, hasta un atentado contra Trump, salvando su la vida milagrosamente, terminó por imponerse sobre la candidata de las risotadas y ultra-woke Kamala Harris.
Todo ese inmenso torbellino que marcó las elecciones presidenciales de 2024, con la figura controversial de Donal Trump, que pareciera que todos los reflectores del mundo apuntan sobre él, desplazando temas le relevancia global como la guerra en Ucrania y la guerra en Gaza, entre otros.
Tan pronto se volvió a instalar en la Casa Blanca, Trump inicia la presidencia número 47 con cuatro temas claves en su agenda: migración interna/seguridad fronteriza; emergencia energética; la eficiencia del gobierno con el famoso DOGE y; finalmente la defensa de las mujeres contra ideologías de género e instauración de la verdad biológica. En materia internacional, los dos conflictos más calientes: Ucrania y Gaza.
Pronto el Presidente Trump sacudió al mundo, se refirió al “Golfo de América”, oficial e históricamente conocido por Golfo de México, el lanzamiento de la audaz propuesta de incorporar a Canadá como el “Estado 51” y no conforme con ello, también Groenlandia (isla ártica del Reino de Dinamarca). Y por si fuera poco, volvió a sacudir al mundo con su “Día de la Liberación”, el arancelazo para todos los países, salvo Rusia.
Finalmente, no se trata de la política exterior de un errático o lunático presidente Donal Trump, para algunos genera una suerte de caos mundial, pero la gran realidad es que lo que estamos apreciando ante nuestros ojos es un gran acuerdo inter-potencias hegemónicas, nos referimos a EEUU, Rusia y China quienes ya definieron la geopolítica global que muy probablemente regirá al mundo lo que resta de esta centuria: América + Groenlandia bajo la esfera de Washington; toda Europa y el norte de África bajo la influencia de Moscú y finalmente; Asia + África del central y del sur para Pekín, en crudo lo que estamos observado es el proceso de trastrocamiento de la reconfiguración en los tiempos actuales.




