Axel López, quien fue acusado falsamente en 2017 por un supuesto abuso ocurrido en su propia casa, ha sido finalmente absuelto tras casi ocho años de lucha judicial. Desde el inicio del proceso, López sostuvo su inocencia, y las pruebas presentadas durante el juicio, incluidas evidencias cruciales como los registros de telefonía móvil, confirmaron su versión de los hechos.
En una entrevista con el canal GEN, López expresó su alivio al recuperar su libertad después de años de restricciones, tras haber sido sometido a un largo régimen de prisión domiciliaria. “Voy a tratar de recuperar el tiempo perdido con mi hija, todo lo que no pude vivir. No me dejaban ni estudiar”, confesó, visiblemente emocionado. Durante su encierro, se le negó la posibilidad de asistir al nacimiento de su hija y al funeral de su abuelo, y su carrera en ingeniería se vio truncada, impidiéndole trabajar o estudiar.
El caso ejemplifica la ineficacia de un sistema judicial que tardó ocho años en resolver una falsa denuncia que afectó profundamente la vida de un hombre inocente. Las pruebas presentadas en el juicio, como un informe de la compañía telefónica que mostraba que López estaba a 200 kilómetros del lugar del supuesto abuso en el momento en que se habría cometido, eran más que suficientes para demostrar su inocencia. Sin embargo, la justicia demoró inexplicablemente, manteniéndolo alejado de su vida y de su familia.
Este caso es un claro recordatorio de las graves consecuencias que pueden generar las falsas acusaciones y de la necesidad urgente de reformar un sistema judicial que, en lugar de proteger, en muchas ocasiones prolonga injustamente el sufrimiento de los inocentes.