Olimpia terminó resolviendo con autoridad su compromiso ante Rubio Ñu con un 2-0 que refleja dominio, aunque también vuelve a dejar expuesta una vieja y preocupante falencia: la falta de contundencia.
El equipo de Pablo Sánchez salió decidido a imponer condiciones desde el primer minuto. Con presión alta, movilidad y una clara intención ofensiva, el franjeado fue inclinando la cancha hasta encontrar el gol. A los 15 minutos, tras una jugada bien elaborada que derivó en un centro al área, apareció Ferreira, quien se anticipó a su marcador y definió con precisión para abrir el marcador.
A partir de ese momento, el partido se volvió cómodo para Olimpia. Rubio Ñu intentó responder, pero sus ataques fueron débiles, previsibles y sin profundidad. El franjeado dominó completamente la primera etapa, generando varias situaciones claras. Sin embargo, volvió a fallar en la definición. Lo que debió ser una goleada al cierre de los primeros 45 minutos terminó siendo apenas un 1-0 corto.
En el complemento, Rubio Ñu insinuó alguna que otra aproximación, pero todo quedó en intentos aislados sin peligro real. Olimpia retomó rápidamente el control y encontró el segundo gol de manera insólita, tras una penal malogrado por Ferreira, el rebote del balón favoreció al defensor Martinez quien rechazó al balón por el rostro de Ferreira, y terminó siendo el segundo gol del franjeado.
Desde ese momento, el encuentro se jugó prácticamente en campo del conjunto albiverde. Olimpia manejó el ritmo y la posesión, pero nuevamente sin la eficacia necesaria para reflejar su superioridad en el marcador. Sobre el final, apareció otra vez Gastón Olveira, que atajó un penal y aseguró el arco en cero.
Ganó Olimpia, dominó y justificó el resultado, pero sigue dejando la sensación de que pudo y debió hacer mucho más.




