Más de un millón de paraguayos y paraguayas que nunca habían tenido una cuenta bancaria lograron incorporarse al sistema financiero formal, en un avance significativo para la inclusión económica en el país. El dato fue relevado por Equifax Paraguay S.A., principal bureau de créditos, y refleja un cambio estructural en el acceso a servicios financieros.
Este crecimiento se enmarca en una tendencia sostenida. Según datos del Banco Mundial, en 2021 menos de 3 de cada 10 paraguayos mayores de 15 años contaban con una cuenta bancaria. Para 2024, ese número aumentó considerablemente, alcanzando a casi 5 de cada 10 personas.
Un fenómeno similar se observa en el acceso a tarjetas de débito y crédito: mientras que en 2021 menos de 2 de cada 10 paraguayos disponían de estos instrumentos, en 2024 la cifra se duplicó, evidenciando un crecimiento superior al 100% en apenas cuatro años.
Este proceso coincide con la irrupción de modelos digitales en el sistema financiero, particularmente con el lanzamiento de ueno bank en diciembre de 2021. La entidad ha apostado por una propuesta “digital-first”, facilitando la apertura de cuentas y el acceso a servicios financieros mediante procesos simples, ágiles y sin costo.
Actualmente, los usuarios pueden acceder de forma inmediata a herramientas como cuentas de ahorro, tarjetas de débito, pagos digitales y plataformas de banca móvil, lo que ha permitido incorporar a sectores históricamente excluidos del sistema.
Desde la entidad destacan que este avance no solo implica mayor acceso, sino también nuevas oportunidades. “Hemos demostrado con evidencia concreta que es posible ampliar el acceso al sistema financiero a personas que antes no tenían esta posibilidad”, afirmó Juan Manuel Gustale, presidente de ueno bank.
El impacto de la inclusión financiera va más allá de lo estadístico. Tener acceso al sistema bancario abre la puerta a créditos, financiamiento para emprendimientos, herramientas de ahorro e inversión, y una mayor seguridad en las transacciones cotidianas. En términos más amplios, se traduce en mejores condiciones para el desarrollo personal y un aporte al crecimiento sostenible de la economía nacional.
El desafío, ahora, pasa por sostener y profundizar este proceso, asegurando que cada vez más paraguayos puedan integrarse plenamente a un sistema financiero que evoluciona de la mano de la tecnología.




