En el marco de una entrevista concedida a Ricardo Alderete y Francesco Fiorio, del medio La Tribuna, el principal acusado del denominado “Operativo Escáner”, Luis Servián, rompió el silencio desde la Penitenciaría Nacional de Emboscadas y lanzó graves acusaciones sobre la existencia de una estructura criminal que, según afirmó, continúa operando con respaldo de sectores de poder.
Desde su lugar de reclusión, Servián sostuvo que el esquema vinculado al tráfico de drogas no fue desarticulado y que, por el contrario, sigue activo bajo la protección de empresarios y actores políticos de alto nivel. En ese contexto, denunció lo que calificó como un entramado de “narcopolítica”, donde las conexiones entre crimen organizado y poder institucional permitirían la continuidad de estas actividades ilícitas.
El detenido, quien está señalado como una de las piezas clave dentro del operativo, admitió su participación directa en el intento de tráfico de 10,7 kilogramos de estupefacientes, en un caso que generó fuerte repercusión pública por sus posibles ramificaciones dentro de instituciones estatales.
Uno de los puntos más sensibles de sus declaraciones involucra al senador Líder Amarilla. Servián aseguró que fue el legislador quien gestionó su ingreso a la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (DINAC), contradiciendo versiones oficiales que niegan cualquier tipo de injerencia política en su nombramiento.
A estas afirmaciones se suman elementos de la investigación, como las escuchas telefónicas incorporadas al expediente, que —según fuentes del caso— reforzarían la hipótesis de una comunicación fluida entre el ahora detenido y el parlamentario.
En su testimonio, Servián también cuestionó el alcance de las investigaciones judiciales, señalando que “los eslabones más débiles” son los únicos que actualmente enfrentan procesos, mientras que quienes ocuparían posiciones de mayor poder dentro de la estructura no han sido alcanzados por la Justicia.
El “Operativo Escáner” sigue generando derivaciones políticas y judiciales, en un contexto donde crecen los cuestionamientos sobre la profundidad de las investigaciones y la eventual existencia de redes de protección que trascienden el ámbito estrictamente delictivo.




