La guerra recientemente iniciada por los gobiernos de Israel y Estados Unidos contra el antiguo Imperio Persa, hoy devenido en pleno siglo XXI a un Estado teocrático y básicamente dirigido por yihadistas (musulmanes con una doctrina muy ortodoxa del Corán, propugnando la universalización del islam a través del empleo de la violencia y el terror).
Esta guerra en contraste de la Rusia contra Ucrania, la operación sobre Venezuela y la transición negociada en Cuba, tiene una pequeña diferencia con respecto a las anteriores: su impacto en la economía mundial es altamente significativo, pues, el 20% del petróleo y el 30% del gas natural licuado (GNL) del mundo pasa por la zona en conflicto, concretamente dicho, el Estrecho de Ormuz.
Para colmo de las consecuencias directas de la guerra, Irán no se ha quedado de manos cruzadas, pues, éstos se han dedicado a bombardear los tanqueros de crudo con banderas distintas a la china que pasan por el precitado estrecho y según reportó ABC News el miércoles 18 de marzo, también hizo lo propio con la planta de GNL más grande del mundo situada en Qatar.
La crisis ha sido tal, que el propio mandatario estadounidense ha pedido ayuda a sus socios de la OTAN para que envíen navíos de guerra y barcos barredores de minas marinas al estrecho, todos ellos le han dicho no de diversas maneras, tal vez, el no más sutil vino de su antiguo socio el Reino Unido, cuyo Primer Ministro el laborista Kair Starmer se negó a darle el apoyo al Presidente Trump con el típico estilo diplomático británico. La repuesta de Washington pasó de la petición a la amenaza, pero aún así, la respuesta de sus socios no varió. En síntesis, Israel y Estados Unidos están solos en esta guerra contra la potencia islámica de Irán.
Ahora bien, superando los vaivenes de la alta política mundial, hay una víctima genérica y de la que poco se habla, salvo desde el primer día del conflicto, el Ministro Senio de Singapur Lee Hsien Loong quien advirtió el mismo 28 de febrero al mundo que dicho ataque conjunto sobre Irán “tendrá consecuencias globales profundas” colocando el foco en el comercio y las inversiones, luego sentenció diciendo “la guerra ha comenzado (…) muy difícil saber como terminarán.”
Las palabras de Lee Hsien Loong fueron casi proféticas, pues, si bien es cierto que tanto el Presidente Trump como su Secretario de Guerra Pete Hegseth dijeron que era algo breve y que tardaría unas “cuatro o cinco semanas”, un día antes de la guerra el crudo según valor Brent cerró en 72 US$/b (ya un bastante alto, por demás), hoy 18 de marzo ya marca los 100 US$/b, es decir, casi un 40% más.
Pero para ahondar en las malas noticias, sin querer ser pájaro de mal agüero, me temo que tanto Israel como EEUU se han empantanado en este conflicto, a todas luces se observa que tanto Donald Trump como Benjamin Netanyahu consideraron la variable del bloqueo iraní del Estrecho de Ormuz, la evidencia de mi afirmación la encontramos en la desesperada petición y luego amenaza de Trump a sus socios de la OTAN para que envíen sus fuerzas militares para reabrir el canal, amén de levantar las sanciones sobre Rusia para que le venda crudo a la India e incluso el mismo Trump intenta de desmarcarse, señalando repetidas veces que esta idea era del General Mark Miley e incluso señaló recientemente que la decisión del ataque la consultó con su Jefa de Gabinete Susan Wiles.
Y no todo queda allí, si bien es cierto, que el argumento del Presidente Trump es que EEUU no usa el petróleo que pasa por el Estrecho de Ormuz, hay una realidad irrefutable, al no pasar normalmente el petróleo que transitaba por Ormuz, la oferta disminuye generando un alza en los precios. Precios que, dicho sea de paso, seguirán subiendo en la medida que Irán sigue atacando plantas de explotación de petróleo y GNL de sus vecinos árabes, vale decir, Qatar y Emiratos Árabes Unidos (EAU).
En crudo, estamos en el escenario de los años 1980 de la guerra en el Golfo Pérsico de 1980 entre Irán e Iraq, cuando los precios del crudo, superaron los 100 US$/b, pero si bien es cierto que hoy existen más fuentes de explotación de crudo en el mundo, no sólo con los ataques a los tanqueros en el Estrecho de Ormuz, sino los ataques a plantas petroleras y de GNL de sus vecinos árabes en el Golfo, generando una falla estructural en la cadena de explotación y comercialización de petróleo, es decir, habrá una notable disminución de oferta de crudo a nivel mundial, con su consecuencia directa sobre el precio, que según los líderes iraníes, su objetivo es llevar el precio a 200 US$/b.
Para cerrar, personalmente descarto que el valor llegue a tal precio, pues, si el conflicto se extiende e Irán no se rinde (como todo indica), cuando el precio del crudo ronde la barrera de los 130 a 140 US$/b, Washington no tendrá otra opción que retirarse humillado del conflicto. Hasta entonces, la gasolina y sus derivados que Ud. consume hoy tiene un valor de +20% y la tendencia es que en un par de semanas en adelante supere el +30%, así que prepare su bolsillo y amárrese el cinturón, la inflación mundial del 2026 ya está aquí.



