Debo confesar que tal vez esta sea la oportunidad más difícil que he tenido para escribir sobre un tema de política internacional como consecuencia de la enorme saturación informativa y multiplicidad de procesos que se han entrecruzado estas dos últimas semanas.
Desde el asesinato en México del Mencho (Nemecio Oseguera Cervantes) líder del cartel de Jalisco Nueva Generación, la organización narcotraficante más grande del mundo y los múltiples ataques a la infraestructura crítica del estado mexicano en las ciudades más importantes como Guadalajara, Zapopán, Tijuana, Ciudad Juarez, Michoacán, Guanajuato hasta la bellísima Veracruz, seguido por el discurso de Donal Trump sobre el “Estado de la Unión” (SOTU, por sus siglas en inglés), el asesinato del Ayatola Ali Jaminei producto de la operación estadounidense-israelí denominada “Furia Épica”, el reconocimiento de Donald Trump a Delcy Rodríguez como Presidente de Venezuela, hasta las recientes elecciones en Colombia, más los conflictos en pleno proceso como la guerra en Ucrania y la tensión de Washington sobre Cuba.
Apreciados lectores de InformatePy, como pueden observar, el mundo se encuentra literalmente como una vez lo llamó Eduardo Galeano (1998) “Patas arriba” estamos hasta un mundo al revés. Desde que Donald Trump retornó a la Casa Blanca, la palabra más utilizada por los diplomáticos de distintos países es “desorden” y en algunos casos hasta estado de caos, que hasta se puede situar cronológicamente en el “Día de la Liberación” el 2 de abril de 2025. Por todo ello me resultó muy difícil seleccionar un tema para analizarlo y dedicárselo a ustedes.
Dicho todo esto, ¿en términos crudos qué es lo que está ocurriendo, realmente Donald Trump es un loco suelto o; es un hombre que está ejecutando con maestría un plan previa y delicadamente preconcebido a escala global? La respuesta honesta y sin que me quede nada por dentro, contraviniendo a muchos de mis amigos diplomáticos, Trump un hombre que está ejecutando minuciosamente un plan cuyo objetivo es cristalizar a lo largo de su gobierno un nuevo Orden Mundial, ergo, la reconfiguración de un nuevo tablero geopolítico.
Ese cambio geopolítico implica, condición sine qua non, una sacudida total de la realidad geopolítica existente para dar paso a un mañana que implica una realidad que a mi juicio -aunque puedo estar equivocado- conducirá ineludiblemente a un nuevo reparto de mundo, con todo lo que ello significa.
Me atrevo a señalar que, en ese nuevo mundo que está por emerger, es un mundo sin Súper Potencias Globales, es decir, Estados Unidos se reduce a potencia regional más Groenlandia con toda América bajo su atmósfera de influencia; Rusia con el control de la totalidad de Europa, Euro-Asia y África septentrional y; finalmente la República Popular de China (RPC) se quedará con el resto del globo (Asia más África meridional).
Finalmente, algunos analistas agregan que implicará el retorno del patrón oro en la economía mundial en términos macro-económico, la muerte del cáncer del comunismo en términos político-ideológicos que tanta muerte y dolor ha generado en la humanidad y; los más extremistas (o “conspiranóicos”) hablan del fin del dinero físico, fin de la libertad con el inicio de la era de la dictadura liberal y fin de la humidad. Para todos esos macro-procesos, sólo me resta decirles que, amanecerá y veremos, pero lo que si resulta innegable que el artífice de la ejecución de toda esta agenda evidentemente preconcebida es Donald Trump.




