La eliminación de Nacional en la Copa Sudamericana dejó una imagen muy clara: un equipo que tenía todo para ganar… y lo desperdició con una mezcla de ansiedad, falta de puntería y decisiones apuradas. Del otro lado, Deportivo Recoleta fue exactamente lo contrario: poco fútbol, casi nada de ambición, pero una enorme eficacia para sobrevivir y terminar celebrando en los penales.
El partido terminó 1-1 en tiempo normal y el conjunto “canario” se quedó con la serie desde los doce pasos por 5-4.
En el desarrollo del juego el que dominó las situaciones fue Nacional. El equipo albo generó las mejores acciones durante gran parte del encuentro, pero cada aproximación terminaba en lo mismo: definiciones débiles, remates desviados o decisiones mal tomadas en el último toque. Fue un festival de ocasiones desperdiciadas que fue llenando de nervios al estadio.
Recoleta, en cambio, casi no propuso nada. Su plan fue simple: esperar. Se agrupó, cerró espacios y dejó que Nacional hiciera el gasto del partido. El problema para los tricolores fue que, pese a tener el balón y las situaciones, nunca lograron resolver con claridad.
El golpe llegó a los 48 minutos, cuando Kevin Parzajuk adelantó a Recoleta. Nacional reaccionó tarde y recién cerca del final, a los 84 minutos, Iván Valdez empujó el empate en medio de la desesperación.
Ese empate no fue un síntoma de reacción futbolística sino más bien un manotazo desesperado para seguir con vida.
En los penales apareció otro detalle curioso del partido: el cambio de arquero que hizo el entrenador de Recoleta pensando exclusivamente en la tanda. La apuesta terminó saliendo perfecta. Con algo de fortuna y varios remates mal ejecutados por Nacional, los canarios se llevaron la clasificación.
Para el equipo albo el golpe es doble. No solo queda fuera del torneo continental, sino que también deja escapar un ingreso económico muy importante: la fase de grupos de la Sudamericana aseguraba cerca de 900.000 dólares más premios adicionales.
Ahora todo apunta a que Nacional apostará al torneo Apertura. Sin embargo, el panorama no es sencillo: el plantel empieza a mostrar desgaste físico, el recambio es limitado y sin el dinero de la Sudamericana el año promete ser largo y duro.
Recoleta, sin hacer casi nada brillante, fue práctico. Esperó, aguantó y aprovechó su momento. Nacional, en cambio, tuvo todo… y lo dejó escapar. Una eliminación que les duele por cómo se dio. Y por lo que cuesta.




