Por Octavio McFarlane
En el competitivo, pero siempre conservador sistema financiero paraguayo, lo que acaba de concretar ueno bank marca un antes y un después. No se trata simplemente de una emisión de bonos en el exterior. Estamos hablando de la transacción de mayor magnitud en la historia del sector bancario paraguayo, con una demanda que alcanzó una sobredemanda cercana a 1,5 veces el monto ofrecido. Eso, en cualquier plaza financiera del mundo, es una señal inequívoca de confianza.
Mientras buena parte de la llamada “vieja guardia” bancaria intentaba neutralizar el crecimiento de ueno a través de campañas mediáticas y ataques que buscaban erosionar su credibilidad, el banco optó por tomar un camino distinto: foco, disciplina y ejecución. El resultado está a la vista. En lugar de enfrascarse en la disputa pública, avanzó silenciosamente hasta colocar bonos en Wall Street, con el acompañamiento de dos gigantes globales como Bank of America y JPMorgan Chase.
Conviene hacerse una pregunta simple: ¿realmente dos de los bancos más grandes del mundo se “jugarían” por una entidad que no hubiera superado exhaustivos procesos de due diligence? Una emisión de este tamaño no se improvisa. Exige ratios sólidos, gobierno corporativo consistente, equipo humano de nivel internacional y, sobre todo, una historia de crecimiento creíble hacia adelante.
Esta operación, además, derrumba uno de los argumentos más repetidos por sus críticos: que el crecimiento de ueno se sostenía únicamente en fondos públicos o en las colocaciones del IPS. Por el contrario, más de 30 inversores internacionales de primera línea decidieron apostar por la entidad. Los mercados globales, esos que no operan por simpatías ni por campañas publicitarias, validaron el modelo de negocios. Y esa validación tiene un peso específico infinitamente mayor que cualquier titular malintencionado.
No es, además, la primera incursión internacional del banco. Cuenta con la participación accionaria del grupo europeo OTP Group y con líneas de financiamiento provenientes de fondos de impacto y organismos multilaterales por aproximadamente 150 millones de dólares. Lo que hoy vemos es la consolidación de un proceso que viene gestándose desde hace tiempo.
El contexto macroeconómico también juega su parte. El grado de inversión alcanzado por Paraguay es una pieza clave para atraer capital privado de gran porte. Sin ese sello de estabilidad y previsibilidad, sería impensable una operación de esta naturaleza. Pero el entorno no alcanza por sí solo: alguien debe animarse a dar el paso. Y aquí hay que reconocer el mérito. ueno se animó. Abrió camino. Dejó un precedente que puede allanar la senda para que otros emisores paraguayos sigan la misma dirección.
Este movimiento eleva automáticamente el estatus del banco dentro del sistema. Lo coloca en una liga distinta. Le guste o no a sus detractores su estilo disruptivo, su agresiva estrategia comercial o su impronta comunicacional, el mercado internacional ya emitió su veredicto: es una entidad robusta, solvente y con potencial de crecimiento.
También es un mensaje para el sector. En lugar de concentrarse en desacreditar al competidor, tal vez convenga observar qué está haciendo bien. Porque mientras algunos intentan desgastar la imagen de ueno, la entidad amplía su base de capital, fortalece sus indicadores, mejora su margen financiero (NIM) y se posiciona para expandir su cartera de créditos en distintos sectores productivos.
El voto de confianza internacional tiene además un efecto doméstico inmediato: mayor credibilidad local, más atractivo para inversionistas institucionales y de alto patrimonio, y un proceso incipiente de internacionalización que abre oportunidades a corto y mediano plazo. Poner un pie en Wall Street no es solo un logro simbólico; es una señal estratégica.
Desde cualquier ángulo que se la observe, esta es una noticia positiva para el sistema financiero paraguayo. Refuerza la imagen país, demuestra que las instituciones locales pueden competir en las grandes ligas y confirma que el capital global está dispuesto a apostar por proyectos sólidos.
Es momento de valorar lo que se logró. Las críticas son parte natural del mercado; las campañas tendenciosas, no. Cuando los hechos hablan con esta contundencia, el ruido pierde relevancia. Y en este caso, los hechos son claros: ueno bank dio un paso histórico y elevó el estándar de lo que puede aspirar a hacer la banca paraguaya.




