Ayer a la tarde en el Estadio Arsenio Erico, Cerro Porteño logró un triunfo ajustado por 1-0 ante Sportivo Ameliano, en lo que fue la séptima fecha del Torneo Apertura 2026. El solitario gol llegó en el segundo tiempo y, aunque le alcanzó para sumar de a tres, más que celebración hay preocupación por el nivel mostrado y, sobre todo, por la falta de reacción física y futbolística del plantel azulgrana.
Desde el pitazo inicial, el Ciclón fue más incisivo que su rival. Si bien Ameliano mostró dominio de la posesión, manejó la pelota con criterio, pero sin convertirlo en peligro real; no hubo ataques que realmente pusieran en jaque a la defensa cerrista ni remates que exigieran al arquero Alexis Martín Arias.
Por el contrario, Cerro tuvo las mejores ocasiones de gol en la primera etapa: un centro peligroso de Harold Mosquera culminó con un cabezazo de Pablo Vegetti que se fue por encima del travesaño, y otra acción por la banda generó inquietud, aunque sin precisión al definir. A pesar de esa mayor verticalidad y presencia ofensiva, el marcador no se movió antes del descanso.
El segundo tiempo siguió una línea muy similar: Ameliano seguía con más posesión pero sin morder, mientras que Cerro persistía con sus tímidos acercamientos. Fue en el minuto 68 cuando uno de esos destellos cerristas terminó en gol: Jonatan “Bocón” Torres, tras un balón largo desde campo propio, aguantó la marca y con un zurdazo al centro del arco venció al arquero Miguel Martínez, aprovechando una respuesta discreta del guardameta.
Tras el gol, prácticamente ya no hubo partido. Ameliano no logró reaccionar ni generar una sola llegada clara para empatar, y el Ciclón se replegó, priorizando conservar la ventaja antes que ampliar el marcador.
Sin embargo, el triunfo dejó más dudas que certezas. El rendimiento físico de los jugadores de Cerro Porteño sigue pasando factura; a estas alturas del torneo parece que ya piden a gritos unas vacaciones más que exigirse por liderar. Si no mejoran en asociación, velocidad de juego y recuperación, no solo será difícil pelear por el campeonato local, sino también podrían llegar a pasar vergüenza en la Copa Libertadores.
En definitiva, un triunfo al límite, con buenas intenciones, pero muchos defectos que el Ciclón debe corregir con urgencia.




