En el estadio Río Parapití, Sportivo 2 de Mayo y Olimpia empataron 1-1 en un partido que quedará marcado como otra jornada perdida para el Decano y como una lección temprana para el Gallo Norteño en su preparación rumbo a la Copa Libertadores 2026.
Desde el arranque fue Olimpia quien llevó la iniciativa: posesión, llegadas y alarmantes espacios dejados al rival. El equipo franjeado dominó territorialmente como si el gol estuviera escrito, pero solo rindió el papel de oportunidades desperdiciadas. En la primera mitad, el Franjeado fue incapaz de quebrar un esquema compacto y aguerrido de 2 de Mayo, pese a llegar con insistencia al área local.
La jugada que define la noche fue el penal que Sebastián Ferreira falló, estrellando su remate en las manos del arquero Ángel Martínez, ante la horrorizada silenciosa de la hinchada visitante. Ese instante resume a la perfección la falta de puntería y decisión de Olimpia cuando más lo necesitaba.
Sportivo 2 de Mayo, lejos de ser una maravilla futbolística, demostró orden y pragmatismo: aprovechó un error en la salida de la defensa franjeada a los 64 minutos que Diego Acosta definió con frialdad y puso número al marcador. Un golpe que fue un recordatorio que, en el fútbol las que no se convierten, se pagan caro.
Cuando pudieron equilibrar acciones, Olimpia encontró el empate gracias a Gustavo Vargas a los 72 minutos del juego. Un tanto que llegó más por insistencia que por claridad táctica. Desde ese momento, los de Asunción siguieron buscando el segundo con un repertorio de centros imprecisos y remates tímidos, mientras 2 de Mayo cerraba filas, mostrando carácter y resistencia ante el acoso.
Este 1-1 no es solo un empate: para Olimpia es una nueva advertencia de que su eficacia frente al arco rival sigue siendo una asignatura pendiente. Y para Sportivo 2 de Mayo, que se prepara para su desafío en la Libertadores, este punto sabe a victoria moral y a prueba superada, porque si en competiciones continentales mantiene este temple, no será un rival fácil de descartar.




