Organizaciones de derechos humanos alertaron sobre una escalada represiva de gran magnitud en Irán, donde el régimen islámico estaría llevando adelante una verdadera masacre contra manifestantes. Según datos difundidos por la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, la represión ya habría dejado más de 500 muertos y al menos 10.000 personas detenidas en todo el país.
Las protestas, que comenzaron hace dos semanas en Teherán como respuesta al deterioro de la situación económica, se expandieron rápidamente a otras ciudades y tomaron un cariz abiertamente político. Miles de manifestantes continúan desafiando la violencia de las fuerzas de seguridad, pese al uso sistemático de la represión, los arrestos masivos y el bloqueo casi total del acceso a internet, una estrategia habitual del régimen para limitar la circulación de información.
De acuerdo con los reportes, las fuerzas de seguridad iraníes han empleado munición real, gases lacrimógenos y detenciones indiscriminadas para sofocar las movilizaciones. En varias ciudades se registraron enfrentamientos nocturnos y operativos de seguridad a gran escala, mientras crecen los llamados a derrocar al liderazgo supremo encabezado por el ayatolá Ali Khamenei.
Desde Teherán, las autoridades de la República Islámica responsabilizaron directamente a Estados Unidos por el estallido de las manifestaciones, acusándolo de fomentar la inestabilidad interna. Sin embargo, los reclamos en las calles apuntan principalmente a la crisis económica, la corrupción y el autoritarismo del régimen.
En este contexto, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que su país está “listo para ayudar” al movimiento de protesta. En declaraciones recientes, advirtió que Irán enfrenta “grandes problemas” como consecuencia de sus esfuerzos por sofocar las manifestaciones y sostuvo que la represión no hará más que profundizar la crisis interna.
Mientras la comunidad internacional observa con creciente preocupación, las denuncias por violaciones sistemáticas a los derechos humanos se multiplican. Activistas y organizaciones advierten que la cifra de víctimas podría aumentar en los próximos días si el régimen persiste en su estrategia de represión total frente a un descontento social que no muestra señales de retroceder.




