Un buque de guerra de la Federación Rusa arribó este viernes a la principal base naval de Sudáfrica, en Simon’s Town, para integrarse a ejercicios militares conjuntos junto a embarcaciones de China e Irán. La operación ha despertado preocupación en Washington y amenaza con profundizar el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y el gobierno sudafricano.
Las maniobras se desarrollarán durante una semana en aguas próximas a Ciudad del Cabo y forman parte del ejercicio multinacional “Will for Peace 2026”, una iniciativa liderada por China en el marco de la cooperación entre países del bloque BRICS. El grupo, integrado por varias naciones emergentes, mantiene diferencias políticas y estratégicas cada vez más visibles con la administración estadounidense.
La participación conjunta de Rusia, China e Irán —tres actores frecuentemente señalados por Washington como rivales geopolíticos— refuerza la lectura de un alineamiento militar que trasciende lo meramente operativo y adquiere un fuerte contenido simbólico. En ese contexto, la decisión de Sudáfrica de facilitar estos ejercicios vuelve a colocar al país africano bajo la lupa de Estados Unidos y de sus aliados occidentales, que observan con inquietud su política exterior y su posicionamiento dentro del escenario global.




