Tuvo que llegar una leyenda como Ever Hugo Almeida en Olimpia para que vuelva la victoria, el decano ganó a un débil kure luque que implementó el típico juego mediocre de su director técnico, Cáceres.
El franjeado puso fin a una racha de cuatro partidos sin ganar con una victoria por 2-0 sobre Sportivo Luqueño en Ciudad del Este, en la reaparición en el banco del legendario Éver Hugo Almeida.
El primer tanto llegó temprano, desde los 11 minutos, anotado por Richard Ortiz desde el punto penal, despertando un tímido entusiasmo. Ya en la segunda mitad, Adrián Alcaraz amplió la diferencia con un cabezazo que selló el triunfo, tras una combinación bien resuelta por el ataque franjeado.
Pese a la victoria, el desempeño general ofreció motivos reales para la preocupación. El equipo mostró dificultades persistentes en la generación de juego colectivo y evidentes desajustes en la circulación del balón. El mediocampo se vio superado en varias fases, y la defensa, si bien no recibió goles, lució insegura, especialmente tras la expulsión de Gustavo Vargas, un impacto negativo que no terminó de superar.
El regreso de Almeida inyectó motivación, pero el triunfo parece más fruto de una carga emotiva y de detalles individuales que de una estrategia sólida. Olimpia ganó, sí, pero aún convive con una falta de identidad futbolística: triunfa, aunque sin convencer.