España mantiene activa su alerta antiterrorista tras conocerse una nueva orden emitida por el Estado Islámico (EI), que llama a sus militantes en África a preparar “toda la fuerza posible” y dirigirse a las costas de Europa con el objetivo de “invadirla, disipar su seguridad y convertir sus calles y capitales” en escenarios de violencia.
Fuentes antiterroristas españolas señalaron que ya existen protocolos de detección y prevención ante la posible infiltración de yihadistas entre los inmigrantes que llegan en pateras. Esta táctica no es nueva: el propio Estado Islámico la ha utilizado en el pasado con consecuencias fatales, como ocurrió en los atentados de París de 2015, en los que varios de los atacantes accedieron a Europa camuflados en rutas migratorias irregulares.
La estrategia, descrita como sencilla y eficaz, consistía en ocultar combatientes entre embarcaciones de inmigración ilegal, aprovechando el volumen de llegadas y la dificultad de control exhaustivo en los puntos de entrada.
En este contexto, las autoridades españolas han reforzado la vigilancia en las rutas migratorias hacia Canarias y la península, alertando de que la amenaza se ve amplificada por la inestabilidad en Oriente Próximo y por el creciente descontrol en el Sahel, desde donde parten la mayoría de pateras.
El Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO) ya había advertido que el escenario internacional aumenta el riesgo de atentados en Europa, mientras que informes de Seguridad Nacional recuerdan que la inmigración irregular puede ser instrumentalizada por grupos terroristas o mafias criminales para fines de desestabilización.
Pese a la amenaza real, las fuentes consultadas insisten en que la mayoría de los migrantes que llegan a España huyen del horror y la violencia en sus países de origen, y subrayan la necesidad de diferenciar entre víctimas y potenciales infiltrados, dejando en claro que las autoridades españolas no toman real dimensión del problema al que se enfrentan.