El triste destino sudamericano

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El genial Jorge Luis Borges, con sus palabras, nos pintaba imágenes, verdaderas obras de arte. En una de esas tantas imágenes pintadas con palabras, en su “Poema Conjetural”, el autor argentino hablaba de Francisco de Laprida, un prócer argentino: “Pisan mis pies la sombra de las lanzas que me buscan”; “a cielo abierto yaceré entre ciénagas; pero me endiosa el pecho inexplicable un júbilo secreto. Al fin me encuentro con mi destino sudamericano”. Al releer estas líneas escritas en 1943, queda demostrado que nada hemos aprendido desde entonces, y la memoria nos es refrescada, siempre, de la peor de las formas.

Los sucesos que se están viviendo en gran parte de Latinoamérica, nos dan cuenta de las fallas estructurales de nuestros gobiernos: Corrupción, desigualdad, mala administración de recursos públicos y, sobre todo, una considerable falta de vergüenza.

Paraguay, aunque muchos piensen que está lejos de los sucesos de Ecuador o de Chile, debe entender (y pronto) que no es así; que el caldo de cultivo para una revuelta popular está a la vuelta de la esquina, solo falta que alguien encienda la mecha.

Como afirmamos en “América Latina se encamina a una nueva década del 70”, los disturbios en Ecuador y Chile no son simples coincidencias, revelan a un plan prolijamente orquestado para desestabilizar a aquellos gobiernos que no comulgan con esa bastardeada idea de la “Patria Grande” y, para tener en cuenta al momento de adoptar posiciones o de tomar medidas, debemos tener en claro que ni siquiera son Cuba o Venezuela quienes organizan estos desmanes que irán creciendo. Cuba y Venezuela no tienen tanto poder como muchos creen, tan solo son peones en un tablero de ajedrez, quienes mueven las piezas son mucho más grandes y poderosos; tan grandes y poderosos, que jamás se animarían a pelear de frente entre ellos, solo generan y alimentan los denominados conflictos de baja intensidad, donde van reacomodando sus fichas de acuerdo a sus intereses económicos.

¿Podemos, acaso, evitar ser piezas en ese juego de ajedrez? Tal vez no. Lo que si podemos hacer o, más bien pueden hacer quienes administran el Estado, es dejar de ser idiotas útiles de la izquierda, evitando generar ellos mismos el caldo de donde se alimentarán quienes necesitan desestabilizar la región. El gobierno paraguayo, la administración de Mario Abdo, acompañado por los demás poderes del Estado, deben tomar medidas urgentes si no quieren que todo explote:

  • Gobernar con honestidad y vergüenza
  • Generar empleo genuino
  • Bajar el gasto público
  • Administrar justicia

Ya hemos visto algunos indicios del hartazgo del ciudadano de a pie, por un lado; y hemos visto, también, algunos ejercicios que nos dan la pauta de que “no estamos solos”, que existen personeros de la izquierda fogoneando a quienes nada tienen que perder.

Aún queda algo de tiempo antes de volvernos a encontrar, parafraseando a Jorge Luis Borges, con nuestro destino sudamericano.

ND