América Latina se encamina a una nueva década del 70

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¿Han escuchado algo acerca del “Grupo de Puebla”? seguramente no, muy poco se ha hablado de esta reunión y, créame, tiene mucho que ver y lo tendrá en los hechos que se irán dando en el corto y mediano plazo en nuestra región.

Este grupo nació en el mes de julio de 2019 en esa ciudad mexicana pocos antes del XXV encuentro del tristemente célebre “Foro de Sao Paulo”, e inicialmente fue presentado como un encuentro de líderes progresistas. Bajo el lema “ProgresivaMente”, se reunieron en Puebla líderes de la izquierda de más de 10 países latinoamericanos y España.

Oficialmente, este grupo tenía como fin la discusión y diseño de propuestas progresistas basadas en valores democráticos, estado de derecho, redistribución de riqueza, inclusión social, cambio climático, siendo un “espacio de coordinación política” para generar cambios sociales, sin partidos, pero con líderes. Para eso, es necesario, siempre según su criterio, evitar que la derecha siga ganando espacios y, en su declaración final acordaron la construcción de un proyecto común para la región.

Casualmente, o no, las primeras pronunciaciones de este grupo fueron en contra de Duque (Colombia), contra Bolsonaro (Brasil), contra Lenín Moreno (Ecuador), dejando en claro que su línea va directo contra el Grupo de Lima y el bloque democrático en la OEA. Su fin es terminar con estas políticas.

¿Quiénes conforman el Grupo de Puebla?

Rodríguez Zapatero (España), Insulza, Samper, Haddad, Fernández (candidato presidencial argentino), dirigentes cercanos a López Obrador, Tabaré Vásquez, Lula, Dilma, Correa, Leonel Fernández, Fernando Lugo, entre otros. Son 30 “líderes progresistas” de 10 países. Desde este grupo de líderes de izquierda, buscarán replantear el modelo de poder en toda la región para preparar el retorno de la izquierda. ¿Cómo? Como lo hicieron históricamente, destruyendo.

Las casualidades no existen

Desde la reunión del “Grupo de Puebla”, y la posterior realización del “Foro de Sao Paulo” Caracas, comenzó en la región una ola desestabilizadora contra aquellos gobiernos que han cambiado su rumbo hacia las políticas de liberalización económica, mientras se escudan en la vieja fórmula de las “protestas sociales”.

Su trabajo no termina ahí, este grupo creó el Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia (CLAJUD), para replantearse la justicia social y el rol del estado de derecho, cubriendo de “persecución” los procesos abiertos contra dirigentes de la izquierda corrupta, muchos vinculados a la trama Odebrecht. Básicamente el rol de este Consejo es el de defender el mundo al revés: quienes en realidad han reprimido a través de regímenes como el venezolano, son victimizados, para así señalar a “la derecha” de represora. Tienen todo: medios, instituciones, líderes, partidos y, porque no decirlo, el apoyo del gobierno ruso y sus sistema de medios.

Preparan encuentros en Argentina y Chile, dejando en claro que acordaron articular un plan de desestabilización regional contra los gobiernos aliados a la causa democrática venezolana, y nuestro país no está exento de esta movida.

Alberto Fernández, de resultar finalmente electo presidente de Argentina, será líder del grupo, su primer medida será abandonar el “Grupo de Lima” y asumirá la misma posición que México y Uruguay en el caso venezolano, representando el renacimiento de la nueva izquierda en el cono sur.

Los sucesos de estos días, dejan en claro que ni siquiera debieron abandonar las viejas tácticas empleadas en la década del 70, el foquismo, con una base sólida de jóvenes adoctrinados fundamentalmente en los centros de estudiantes.

No entender y atender que todo lo que está ocurriendo por estos días en la región es un plan orquestado y articulado para socavar las bases democráticas, no entender que América está bajo fuego, es terminar entregándole la región a quienes quieren destruirla, incluyendo a España. Bogotá, Quito, Barcelona, Santiago… esto es apenas el comienzo.