Los fueros no dan patente de corso

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Que la Cámara de Diputados es la Cámara de la vergüenza no hay duda, ellos han hecho méritos suficientes para ese nombre y nadie debería discutirlo pero, lo sucedido con la Diputada Amarilla en los últimos días no responde a ese bien ganado nombre.

Según está establecido en la Ley de fueros: “Ningún miembro del Congreso puede ser acusado judicialmente por las opiniones que emita en el desempeño de sus funciones”. Esto no es discutible, lo que sí es discutible es que es una opinión y que es una acusación. Por definición, una opinión es “la idea o concepto en que se tiene a una persona o cosa”, por ejemplo, la gente tiene una buena opinión de Juan. Por el contrario, una acusación es una acción muy diferente a la opinión y, le guste o no a la Diputada, lo de ella no es una opinión, ella directamente acusó a sus pares de haber llegado a la cámara con dinero sucio. Los acusó de mafiosos o de narcotraficantes o de contrabandistas o de cualquier otra clase de delitos y, como ya es su costumbre, no presentó ninguna prueba.

Si un diputado tuviese la ocurrencia de afirmar que tal o cual diputada es una prostituta, ¿Correspondería aplicarle una sanción a ese diputado?

Por otro lado, la diputada debería recordar que, en su carácter de legisladora, por el artículo 286 del Código Procesal Penal, está obligada a denunciar ante el Ministerio Púbico todo delito del que tome conocimiento en ejercicio de sus funciones, como en este caso. De no hacerlo, son dos las opciones, o la diputada incumple el artículo 81 del Reglamento Interno de la Cámara de Diputados que reza: “Son absolutamente prohibidas a los Diputados las alusiones irrespetuosas y las imputaciones de mala intención o de móviles ilegítimos hacia la Cámara y sus miembros, en las sesiones y fuera de ellas” o, simplemente, es una charlatana.

Tal vez no sea lo suficientemente claro para explicar mi punto y, cuando eso sucede, nada mejor que apelar al sentido común del lector. Les pregunto: Si un diputado tuviese la ocurrencia de afirmar que tal o cual diputada es una prostituta, ¿Correspondería aplicarle una sanción a ese diputado? claro que sí, entonces ¿Por qué no hacerlo en este caso?

Como afirmé en el título, los fueros son para opiniones, no les da patente de corso a los diputados o senadores para ir por la vida injuriando a otros enancados en una falsa moralidad. Dejen de abusar del desconocimiento de muchos ciudadanos para andar por los medios llorando dictadura y amenazando a la Corte de Justicia, trabajen en beneficio de sus mandantes y, si toman conocimiento de un delito, denúncienlo en la justicia presenten pruebas y háganse cargo; nosotros, “los comunes”, se lo vamos a agradecer.

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