El billonario tecnológico, filántropo de causas progresistas y uno de los ejecutores de la censura ordenada por la Administración Biden-Harris durante la pandemia, quiere salirse del ring de la política. Así lo indican algunas de sus últimas decisiones y lo asegura él mismo en privado, según un reciente informe de The New York Times.
El fundador de Facebook dice a sus allegados haberse vuelto cínico con la política. Está harto, siempre según el The New York Times, del zarandeo que recibe por parte de republicanos y demócratas, y considera que odian las tecnológicas por igual.
Más allá de sus motivaciones, Zuckerberg ha dado señales claras de querer distanciarse, al menos en imagen, de la agenda progresista que históricamente ha respaldado a través de sus inversiones. Un ejemplo es la reducción del equipo de Diversidad, Equidad e Inclusión en Meta, en línea con una tendencia en grandes corporaciones estadounidenses. Además, el empresario ha prometido disminuir sus aportes personales en campañas polarizantes.
En una carta dirigida al Comité Judicial de la Cámara, Zuckerberg anunció que no realizará aportes en este ciclo electoral. A pesar de que ha afirmado que sus donaciones anteriores fueron imparciales, tanto políticos como investigaciones sugieren que estuvieron orientadas a incrementar la participación demócrata. Esas contribuciones, conocidas popularmente como «Zuckerbucks», se convirtieron en símbolo de la influencia privada en los procesos electorales, y han sido usadas como argumento en campañas a favor de la transparencia electoral.
En la carta, el CEO de Facebook también reconoció haber cedido ante la presión del gobierno de Biden-Harris para censurar contenido durante la pandemia, algo de lo que expresó arrepentimiento. Además, lamentó la decisión de reducir la visibilidad de la noticia sobre la laptop de Hunter Biden, señalando: «En retrospectiva, no deberíamos haber degradado esa historia».




